Buena remuneración, seguridad laboral y entorno de trabajo aceptable son tres factores que inciden directamente en la calidad del mercado de trabajo para un empleado; sin embargo, México está reprobado en el primer rubro.

Según datos del informe ¿Cómo de bueno es su trabajo? Medir y determinar la calidad del empleo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la economía mexicana fue la que obtuvo la peor calidad de ingresos de los trabajadores entre 33 naciones consideradas.

Este eje concentra dos vertientes: en qué manera el empleo contribuye a las condiciones materiales de vida y cómo se distribuyen las ganancias retribuidas a través de la fuerza de trabajo.

En la primera, la economía mexicana alcanzó el último peldaño, al registrar en el 2013 una ganancia bruta por hora, ajustada por la paridad del poder adquisitivo (PPP), de 3.94 dólares constantes; atrás de México están Turquía (5.61), Chile (6.45) y Estonia (6.70).

El primer lugar fue para Holanda, con un ingreso de 29.18 dólares, que significó que las ganancias percibidas por los trabajadores de ese territorio contribuyeron en buena medida a su bienestar.

La segunda vertiente se conforma por la media aritmética de los ingresos (nivel) y un parámetro de desigualdad (distribución).

Respecto de las ganancias promedio, México también obtuvo el último lugar, al presentar un ingreso bruto por hora de 5.22 dólares constantes; le siguieron de lejos Turquía (8.46 dólares), Chile (9.22) y Hungría (9.52). En el otro polo, las mejores medias fueron para Alemania (31.16 dólares), Dinamarca (31.56), Noruega (31.88), Suiza (33.50), Holanda (34.99) y Luxemburgo (35.69).

En el índice de desigualdad en los ingresos, el cual va de cero (cuando las ganancias se distribuyen por igual) a 1 (cuando las ganancias se concentran en una sola persona), México ocupó el doceavo lugar con un cifra de 0.25 puntos; el podio lo compone Turquía (0.34), Estados Unidos (0.35) e Israel (0.41). Italia fue la nación que obtuvo el índice más bajo, con 0.11 puntos; es decir, ostenta una mejor distribución de los ingresos entre sus trabajadores. Además del impacto de los ingresos en el bienestar del trabajador, el análisis de la OCDE se centra en otros dos criterios: estabilidad laboral y calidad del ambiente de trabajo. El primero capta la probabilidad de perder el empleo y su costo económico para los empleados; el segundo, el tiempo laborado y relaciones dentro del mercado.

En cuanto a inseguridad en el mercado laboral, en términos de la pérdida de los ingresos esperados asociados con el desempleo, México se situó en la posición número 12 de 34 países.

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