Buscar
Empresas

Lectura 4:00 min

“México puede ser autosuficiente”

Aunque en México se mantiene en standby la autorización para el cultivo de maíz transgénico, las semillas híbridas entregan la posibilidad de revertir las cuantiosas importaciones de maíz.

main image

La compañía global Monsanto mantiene una política de largo plazo para nuestro país y se ha planteado como objetivo al 2020 hacer que México se vuelva autosuficiente en la producción de maíz.

En entrevista en el corporativo de la compañía proveedora de tecnologías y productos para la agricultura, Manuel Bravo, presidente y director general de Monsanto Latinoamérica Norte, detalló la estrategia que se han trazado para poder sustituir la importación de 10 millones de toneladas anuales de maíz que realiza México, y que en los últimos tres años le han costado 40,000 millones de pesos al país.

Expresó que el plan estratégico de la empresa es ser capaces de transferir tecnologías de híbridos, fertilización, correcta siembra, e incluso mecanizar la cosecha y llegar a comercializar 1 millón de hectáreas al 2020, con lo que el país podría producir 8 millones de toneladas más del grano en el 2020.

La firma mantiene en sus planes poder comercializar maíz transgénico en el país -proceso que lleva prácticamente dos años detenido por juicios-, pero en el corto plazo se ha centrado en otras alternativas como el uso de semillas híbridos, cuyo rendimiento es hasta cuatro veces mayor, así como la agricultura de precisión.

¿Cuáles son los planes de Monsanto para México?

El campo mexicano ofrece oportunidades espléndidas, pero se caracteriza por sus contrastes. Hoy México es una potencia alimenticia por la cantidad de producto que sale de nuestro campo, es la novena a nivel mundial; es el quinto productor de maíz, pero también el segundo importador.

En los últimos 10 años se han incrementado las importaciones 30%, y eso significa 40,000 millones de pesos que se le pagan a productores extranjeros, así que habrá una oportunidad para los jugadores que estamos en esa cadena de valor, quienes hemos platicado de cómo podemos hacer alianzas público-privadas para ir cerrando las importaciones.

¿Cómo se logrará incrementar la producción de maíz?

La oportunidad está, la tecnología está. El maíz, al igual que muchas industrias, se enfrenta a dos Méxicos, uno del Centro-Norte, que tiene rendimientos muy parecidos a Estados Unidos. Ahí se produce gran parte de lo que consumimos en el país, y esas siembras son de híbridos, cruza convencional que se introdujo en México hace 60 años. Dentro de nuestro plan estratégico buscamos ser capaces de transferir este tipo de tecnología de híbridos, fertilización, una correcta siembra, e incluso mecanizar la cosecha y llegar a comercializar 1 millón de hectáreas al 2020, que generaría aproximadamente 8 millones de toneladas.

Además de eso, en el centro hacía el norte hablamos de prácticas agronómicas más sofisticadas como agricultura de precisión , biotecnología, nuevos ingredientes para protección de cultivos, y todo ello va a permitir seguir compitiendo con el cinturón maicero de EU y en donde se usa ese tipo de herramientas.

¿Cuál será la inversión?

Para lograr esto, necesitamos inversiones. Somos una compañía de innovación, de tecnología, invertimos 10% de nuestras ventas en investigación y desarrollo. Las compañías en la industria en promedio invierten 4 por ciento. En el 2014 Monsanto invirtió 1,725 millones de dólares en investigación y desarrollo.

En México en el 2014 la inversión fue de 400 millones de pesos; para el 2015 se proyectan 500 millones de pesos.

¿Cómo impacta la prohibición de comercializar transgénicos en México?

Se hace menos inversión, al menos en México, la mayoría se hace fuera, seguimos integrando la tecnología a fin de estar listos cuando suceda. Los permisos para la fase comercial están vigentes y seguimos actualizando los de la etapa experimental y pilotos.

¿Qué diferencia existe entre un híbrido y un transgénico?

Los híbridos se producen mediante técnicas de mejoramiento genético tradicional, cruzando variedades del mismo género con el objeto de obtener cultivos con mayores rendimientos y calidad que sus variedades nativas o criollas. Su desarrollo puede requerir de ocho a 10 años.

Por su parte, una semilla genéticamente modificada es también un híbrido al que, mediante técnicas modernas de ingeniería genética, se le introducen uno o más genes que le permitirán desarrollar características nuevas.

pmartinez@eleconomista.com.mx

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros NewslettersREGÍSTRATE AQUÍ
tracking reference image

Últimas noticias

Noticias Recomendadas

Suscríbete