Señalado sistemáticamente desde hace años por ser una de las principales causas del incremento de la obesidad en México, el consumo per cápita de botanas saladas se ha venido reduciendo gradualmente en el último lustro a una tasa anual de 2.6%, según un cálculo de El Economista, basado en cifras del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI).

Así, mientras en el 2005 cada mexicano consumía por año una media de 86 bolsas de diferentes frituras de 41 gramos en promedio (llámese charritos, papas fritas, cacahuates tostados, totopos, etcétera). En el 2009, esa cifra fue de 77 piezas, es decir, prácticamente 10% menos.

Aún con esos datos, el valor del mercado mexicano de estos snacks –el mayor entre países emergentes como Brasil, China, India o Sudáfrica, según la agencia de mercados inglesa Report Buyer– es de casi 3,000 millones de dólares anuales, mismos que se reparten mayormente entre dos principales jugadores: Sabritas de Pepsico y Barcel, de Grupo Bimbo. Juntos tienen una participación de mercado de casi 90% (70 y 20, respectivamente).

Algunos de los competidores relevantes que se reparten 10% restante son Procter and Gamble (Pringles), embotelladoras Arca (Bokados) y Xingnux (Encanto, Leo y Snaki), aunque se estima que existen otros 120 pequeños productores ubicados a lo largo y ancho del país.

La apuesta es ser más saludables

Al respecto, analistas del sector de alimentos y bebidas refieren que, en México, el mercado de las botanas saladas es maduro y la dinámica de las ganancias en el futuro inmediato dependerá más de sus eficiencias operativas y de los desplazamientos que puedan hacer las marcas rivales, que de un crecimiento del consumo en general.

Si a esto le sumamos que los productos están siendo objeto de condena social por su bajo contenido nutricional, es de esperarse que el principal reto de las empresas que los fabrican sea reformularlos en términos nutricionales sin que pierdan sabor , dijo un especialista que pidió no ser citado.

En este contexto, en un reporte dirigido a potenciales exportadores estadounidenses, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por su sigla en inglés) describe al mercado mexicano de snacks como uno en el que existe una creciente preferencia por botanas saludables y en el que los snacks son tradicionalmente percibidos como comida chatarra .

Finalmente, la agencia estima que las importaciones mexicanas de estos productos, después de haber disminuido, seguirán haciéndolo también, debido a la aplicación de nuevas cuotas compensatorias desde el 2009.

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