México comienza a presentar cuellos de botella en la logística del sector automotriz, lo que obliga a desarrollar una mayor infraestructura en los modos de transporte carretero, ferroviario y marítimo, alertó la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA).

La gran mayoría de los vehículos nuevos transportados por vía marítima se embarcan o desembarcan por los puertos de Veracruz y Lázaro Cárdenas, y la AMIA indicó que en ellos ya se han presentado situaciones en que los barcos llegan sin poder descargar, porque los estacionamientos están saturados.

Eduardo Solís, presidente de la AMIA, dijo que uno de los retos del sector en México está en construir la infraestructura necesaria para responder al crecimiento de la producción en el país, proyectada a 5 millones de automóviles para el 2020, desde 3.4 millones en el 2015.

El problema no está sólo en las ventas externas, sino también en las importaciones. De todos los automóviles vendidos en el mercado mexicano, 1.35 millones en el año pasado, 47% se produjo localmente y el restante 53% se importó.

El flujo de vehículos que sale y entra realmente es mucho, y si a eso le agregamos la importación y exportación de partes y componentes, el tema se vuelve complejo , dijo Fausto Cuevas, director general de la AMIA, en un foro sobre el Acuerdo de Asociación Transpacífico, organizado por el Consejo Mexicano de Comercio Exterior.

Cuevas agregó que la industria trabaja con just-in-sequence, de modo que los proveedores deben suministrar a lo largo de cada jornada de trabajo las partes y componentes requeridos por la demanda inmediata de las plantas automotrices, por lo que cuentan con cero inventarios.

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