La televisión abierta y de paga son los medios de comunicación más concentrados en México, Brasil, Colombia y Argentina. En Chile, esta concentración se observa en el caso de la prensa escrita y, en todos estos países el sector de las telecomunicaciones es dominado por sólo dos jugadores: Telefónica y América Móvil, concluye el estudio Concentración Infocomunicacional en América Latina publicado por Observacom y la Universidad Nacional de Quilmes de Argentina.

“Cuando un mercado de medios se concentra, la diversidad se ve amenazada”, dijo Guillermo Mastrini durante el Foro Libertad de Expresión y Derechos a la Información en México y América Latina que se llevó a cabo en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la UNAM.

Mastrini es, junto con Martín Becerra, autor del estudio que analiza la estructura de la propiedad de los medios en América Latina, lo mismo que el nivel de concentración que guardan los medios de comunicación y las empresas de telecomunicaciones en al menos seis países de la región. Los medios considerados son la televisión abierta y de paga, la radio y la prensa escrita, mientras que los servicios de telecomunicación abarcan a la telefonía fija, móvil y el internet.

De acuerdo con el estudio, en prácticamente todos los países analizados, cuatro empresas de medios concentran 80% del mercado de los medios de comunicación. Esto es una particularidad de la economía cultural, dijo Mastrini, ya que aunque en todos los sectores existe cierto grado de concentración, en el caso del sector de la comunicación este fenómeno se exacerba, lo que tiene como causa el que exista una sobreoferta de contenidos que no permite que los medios más pequeños tengan acceso a las grandes audiencias.

“Sólo 20% de los productos de la industria cultural genera ganancias, el otro 80% produce pérdidas y sólo los medios más grandes son capaces de solventar esas pérdidas a partir de las ganancias que obtienen”, dijo Mastrini.

De acuerdo con el estudio, en el caso de México la concentración de la televisión abierta es de 100%; la televisión de paga es de 80%; los servicios de telefonía, móvil e Internet tienen también 80% de concentración y sólo la prensa y la radio alcanzan un nivel de concentración menor a 50 por ciento. Para Mastrini, aquellos sectores cuya concentración es menor suelen irse acercando a aquellos con una concentración mayor y la tendencia es justamente que los medios de comunicación se concentren cada vez más.

Raúl Trejo Delarbre, académico de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, no ve la misma tendencia que Mastrini para el caso de México, ya que con la entrada en vigor de la reforma en telecomunicaciones del 2014, que es el año hasta el cual abarcan las mediciones del estudio editado por Observacom, la concentración de la televisión abierta se está reduciendo.

El estudio de Mastrini y Becerra ofrecen pistas sobre la libertad de expresión y el derecho de acceso a la información en América Latina y coinciden con la alerta que hizo la Unesco en mayo pasado sobre los riesgos que implica la concentración de medios sobre la diversidad de los contenidos. La concentración, dijo Mastrini, “supone una constricción al intercambio de perspectivas e información dentro de una democracia”.

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