La producción petroquímica será rescatada mediante inversiones privadas, según pactaron representantes de la cúpula empresarial y el presidente Andrés Manuel López Obrador el miércoles por la noche, por lo que la empresa Gas y Petroquímica de Occidente levantó la mano y con una inversión de 1,250 millones de dólares arrancará en octubre la construcción de una planta para la producción de 800,000 toneladas anuales de amoniaco en Topolobampo, Sinaloa.

Desde el 2002, con el cierre de la planta de Camargo, en Chihuahua, Petróleos Mexicanos (Pemex) —el único productor de amoniaco en el país— reporta producción de únicamente en la planta de Cosoleacaque, Veracruz, donde con un promedio de 451,559 toneladas al cierre del año pasado, se ha reducido en 50%, que son 444,600 toneladas menos, en los últimos 10 años. Así, el consumo nacional aparente de este precursor para la fabricación de fertilizantes cuyo componente principal es el gas natural, según la Asociación Nacional de la Industria Química (ANIQ) es provisto en 55% a través de importaciones. Pero gracias a la puesta en marcha de tres gasoductos de Texas y Arizona a Sinaloa, habrá suficiente disponibilidad en la zona para que Gas y Petroquímica de Occidente –filial mexicana de la suizo alemana Proman– arranque en 2022 la producción de 800,000 toneladas de este producto, equivalente a 80% del consumo local del año pasado.

Arturo Moya, director general de Gas y Petroquímica de Occidente, detalló a El Economista que la empresa ya cuenta con un contrato de suministro para los próximos 20 años con productores de gas natural de hubs de Arizona y Texas, además de que tiene todos los permisos requeridos para el arranque de la construcción y el contrato de suministro de largo plazo con CFEnergía, la comercializadora de la estatal eléctrica que administra los gasoductos.

En su primera etapa, la planta de Gas y Petroquímica de Occidente emprenderá la producción de amoniaco con financiamiento de la banca de desarrollo del gobierno alemán KFW, para el abasto de este producto en Sinaloa, Jalisco, Sonora, Michoacán, Jalisco y Nayaritm pero en 2022 prevé continuar con una segunda planta, para la fabricación de urea, con una inversión de 2,300 millones de dólares. Finalmente, buscará continuar con una tercera etapa y una inversión de 1,450 millones de dólares para una planta de fabricación de metanol.“Estamos listos para reemplazar las importaciones en Occidente, como lo necesitan los productores agrícolas del país. También estamos en pláticas con el gobierno para que se reactiven las plantas del Golfo y el resto del país”, comentó Moya.

Petroquímica en emergencia

La producción total de petroquímicos de Pemex se ha desplomado 57% en la última década, ubicándose en 3.342 millones de toneladas en el 2018. En tanto, las importaciones que realiza la estatal aumentaron 176% en el mismo periodo, llegando a 691,723 toneladas el año pasado, con lo que ya representan el 21% de la elaboración de productos de la estatal.

A la vez, el valor de las ventas internas de la empresa se ha reducido en 45% en 10 años, cayendo a poco más de 1,274 millones de dólares el año pasado.

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