Los privados tomarán el liderazgo en la relación entre México y Estados Unidos a partir de la toma de protesta de Donald Trump y durante los próximos años, particularmente en el sector energético, dadas la reciente reforma mexicana enfocada hacia este rumbo y los enormes intereses que tienen las firmas estadounidenses por invertir en espacios donde antes no estaba permitido.

Así lo explicó quien fuera embajador de Estados Unidos en México, James Jones, ya que según él cualquiera de las agendas gubernamentales de ambos países quedará rebasada ante las necesidades de competitividad de las múltiples empresas con intereses comerciales en ambas naciones.

El sector privado va a estar liderando las negociaciones y la ruta a seguir en este sector; el reto es armonizar las regulaciones entre ambos países y fijar agendas en común en aspectos como la participación de las energías renovables y la seguridad energética regional , aseguró.

Por su parte, Michael Camuñez, CEO de la consultora MannattJones, que presentó una alianza con su homóloga mexicana StructurA para realizar labores conjuntas en la agenda bilateral rumbo al cambio de paradigma de mayor tamaño en los últimos 100 años por la llegada a la Presidencia del candidato republicano , aseguró que el interés de los inversionistas estadounidenses se mantiene no sólo en electricidad, sino en todos los eslabones de la cadena de valor de los hidrocarburos e incluso en los servicios auxiliares que pudieran prestar en México, que para ellos siguen siendo oportunidades de negocio que buscaron durante años.

Finalmente, el director de StructurA, Jesús Reyes Heroles, consideró que las relaciones entre ambos países han existido desde hace décadas, son completamente diferentes a las existentes durante la firma del Tratado de Libre Comercio y seguirán cambiando, ya que ahora se puede discutir abiertamente sobre las necesidades, costos, oportunidades y riesgos en energía, por lo que las relaciones se intensificarán e incluirán a más actores, no sólo a los gobiernos. Por ejemplo, se espera un incremento de más del triple en las importaciones mexicanas de gas natural por parte de las firmas manufactureras mexicanas, mientras que las productoras de shale en Estados Unidos buscarán vender su producción. Las compañías estadounidenses dependen demasiado de sus exportaciones a México e impondrán sus intereses sobre cualquier agenda política , consideró.

[email protected]