La reforma laboral en materia de subcontratación sirvió para “apretar a las empresas”, pero también dejó efectos negativos en al menos 2 millones de trabajadores quienes antes estaban inscritos en el Seguro Social y que actualmente están en la informalidad, perdieron su empleo e incluso hay 1.7 millones de trabajadores siguen contratados por empresas de outsourcing, a pesar de que desde el 1 de septiembre quedó prohibido.

Especialistas entrevistados coincidieron en que el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) presentó, sin dar detalle del origen de los datos, como universo de trabajadores vinculados a una empresa prestadora de servicios de personal a 5 millones, de los cuales 2.7 millones ya cuentan con un patrón directo; pero donde 840,000 quedaron sin registro en el IMSS, es decir sin un empleo, o en la informalidad.

Fernando Yllanes, presidente de la Comisión de Seguridad Social y Recursos Humanos de la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin), comentó que “no tenemos todos los datos, pero podemos deducir que sí, efectivamente esas personas con nombre y apellido quedaron sin vigencia y quedaron sin empleo, o en algunos casos transitaron a la informalidad. Entraron en un limbo laboral del que aún no sabemos qué pasará”.

Detalló que aún hay más de un millón 500,000 trabajadores que se mantienen bajo contratos de subcontratación, “solo cambiaron de patrón, pero siguen siendo subcontratados. Este es un tema más profundo, en el que sí es una realidad la falta de criterios claros y coordinados por parte de las autoridades y existe una gran incertidumbre”.

Asimismo, Luis Manuel Guaida, catedrático de Latam Business School y abogado laboral, expuso que “hay al menos 850,000 personas que no tienen un empleo, lo perdieron. Dado que son desempleados estarán ingresando a la economía y actividades informales; sin seguridad social, sin pagar impuestos, sin un ingreso estable. Son efectos negativos de la prohibición absoluta e innecesaria de la subcontratación”, afirmó.

Jorge Pérez Izquierdo, CEO de la firma PAE, comentó que “es necesario tener un diálogo abierto con las autoridades para poder, con datos, entender la realidad de lo que estamos viviendo tanto las empresas especializadas como las empresas que necesitan servicios especializados para que el proceso se vaya flexibilizando, de una manera controlada que permita el apoyo al desarrollo de los negocios y por otro lado la generación de empleo formal que es lo que estamos buscando”.

Cabe señalar que la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) y el IMSS informaron que como un efecto positivo de la reforma en subcontratación actualmente hay 2.7 millones de trabajadores que fueron reconocidos por su patrón.

Entre contratos temporales

Alfonso Bouzas, coordinador del Observatorio para la Reforma Laboral, comentó que lamentablemente la reforma en subcontratación tiene un 8 como avance, “le dio un apretón a las empresas, así la tercerizadora se registró, y los asimiló como trabajadores con todas las condiciones de Ley, pero no quiere decir estabilidad necesariamente, pueden ser contratados por obra determinada, por tiempo determinado como eventuales y así  las subcontratistas tienen puerta ancha para contratar temporalmente, dada la materia qué manejan”.

Hay un universo, añadió Bouzas, de otros dos millones que todavía están con un subcontratista, “esas empresas que aún apuestan a darle la vuelta al asunto”.

En tanto, el presidente de la Comisión de Seguridad Social y Recursos Humanos de la Concamin, dijo: entramos en una etapa de incertidumbre, en la que se presentan protocolos, pero que no son vinculantes y de los que autoridades como Hacienda y el IMSS no se han pronunciado.

pilar.martinez@eleconomista.mx