El agotamiento de los recursos naturales y la degradación del medio ambiente del quehacer económico, así como el gasto que se efectúa para resarcir los daños ambientales por el proceso productivo de bienes y servicios, son factores que empiezan a preocupar cada vez a la sociedad y a las autoridades correspondientes.

Durante el 2013, el producto interno neto ecológico (PINE), que muestra el impacto ambiental ocasionado por la producción de bienes y servicios, representó 82.9% del producto interno bruto nacional (PIB) de ese año, de acuerdo con los resultados de las Cuentas económicas y ecológicas de México 2013 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Este nivel del PINE, que se obtiene al deducir del PIB a precios de mercado los costos por el consumo de capital fijo y los costos imputados por el agotamiento de los recursos naturales y por la degradación ambiental, es el mayor en el periodo de estudio 2003-2013.

Los principales sectores que contribuyeron al citado 82.9% fueron industrias manufactureras (15.2%), construcción (6.1%) y minería (5.7 por ciento).

En el proceso productivo se generan costos ambientales emanados del agotamiento de los recursos naturales y de la degradación del medio ambiente. Así, el año pasado estos costos constituyeron 5.7% del PIB, la menor cifra en el lapso de análisis; de esta cifra 4.6% correspondió a degradación y 1.1% a agotamiento.

La interpretación de lo anterior refleja los gastos en los que tendría que incurrir la sociedad para prevenir o remediar la disminución y pérdida de recursos naturales, así como el deterioro del medio ambiente.

Estos costos se miden, por un lado, mediante balances físicos que permiten conocer la disponibilidad al inicio de un periodo (activos o acervos de apertura), sus cambios durante éste y lo que quedó de los recursos al final del periodo (activos o acervos de cierre); por otro lado, cuando no es posible conocer el stock del recurso, o cuando el objetivo es medir las transferencias de contaminantes al medio ambiente, el registro se realiza a través de los flujos ocurridos a lo largo del periodo de estudio.

Del costo ambiental en el 2013, la contaminación atmosférica representó el mayor con una equivalencia de 3.4% del PIB; le siguieron los costos por agotamiento de hidrocarburos con 0.8%, degradación del suelo 0.5%, contaminación del agua 0.4%, residuos sólidos 0.3%, agotamiento del agua subterránea 0.2% y, por último, agotamiento de recursos forestales con 0.1 por ciento.

Causas del impacto ambiental

En el agotamiento de los recursos naturales, resalta la disminución de tres activos naturales: recursos forestales, hidrocarburos y agua subterránea. En el primero afectó las actividades silvícolas sin manejo sustentable de los bosques, la tala clandestina, los incendios y el avance de la agricultura y la ganadería; en el segundo, agotamiento de las reservas totales, y en el tercero, la sobreexplotación.

En la degradación ambiental, las emisiones de diversos contaminantes actuaron sobre tres activos: aire, suelo (incluye su degradación) y agua. La principales causas fueron las partículas generadas por los vehículos automotores, contaminación por residuos y contaminación de los cuerpos de agua como lagos, lagunas, ríos.

Por sectores de actividad económica, el podio de los costos ambientales más elevados generados en el 2013 lo compone transportes, correos y almacenamiento (34.6% del total); minería (14.1%), y agricultura, cría y explotación de animales, aprovechamiento forestal, pesca y caza (12.4 por ciento).

Gastos en protección ambiental

Durante el año pasado, los gastos en protección ambiental realizados por el sector público en su conjunto y por los hogares alcanzaron un nivel de 1.0% del PIB a precios básicos, que son las cotizaciones de los bienes o servicios valorados en el establecimiento del productor (se excluyen los gastos de transporte y los impuestos netos a los productos como el IVA).

De este total (148,699 millones de pesos), los principales gastos se destinaron a construcción con 25.7%; minería 24.5%; actividades de gobierno 22.7%; servicios profesionales, científicos y técnicos 10.8%, y la generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, agua y suministro de gas por ductos al consumidor final con 8.7 por ciento.

El conjunto de estos sectores aportaron un monto de 137,451 millones de pesos equivalente a 92.4% del total de los gastos en protección ambiental y, a su vez, significaron 0.9% del PIB.

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