Las importaciones mexicanas de automóviles usados registraron su menor proporción en comparación con las ventas locales de autos nuevos en México de enero a julio del 2016, desde que en el 2009 inició un proceso de baja de aranceles de conformidad con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

En los primeros siete meses del año en curso, México importó 96,004 vehículos usados, lo que representó 11.2% de los 853,620 autos nuevos comercializados en el mercado doméstico.

De enero a julio de cada año, en el periodo del 2009 al 2015, este porcentaje se movió en un intervalo de 13.7 a 79.8%, de acuerdo con datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

En el TLCAN, México se comprometió a no adoptar ni mantener una prohibición o restricción a la importación de vehículos originarios de Estados Unidos o Canadá a partir del 2009 con por lo menos 10 años de antigüedad y a partir del 2011 con por lo menos ocho años.

Los exportadores estadounidenses y canadienses mantendrán ese mismo derecho, pero reduciendo la antigüedad de los vehículos usados dos años sucesivamente, de modo que a partir del 2019 cualquier vehículo automotor usado podrán venderlo en el mercado mexicano con arancel cero.

No obstante esta desgravación, el gobierno mexicano impuso el requisito de que se debe contar con el certificado de origen de cada unidad que se quiera importar, para demostrar que fue producido con el contenido regional exigido en la región de América del Norte, como lo establece el propio TLCAN.

Hoy día, el Decreto por el que se regula la importación definitiva de vehículos usados (en el que se establece el requisito del certificado de origen) sigue vigente, y la permanencia del mismo, sin modificaciones, ha permitido la reducción de la compra externa de estas unidades, dado que no es fácil contar con ese papel en Estados Unidos porque pocos dueños lo mantienen en su poder o no les fue dado.

La Suprema Corte de Justicia de la Nación ha reconocido en jurisprudencia definida y obligatoria la constitucionalidad de este decreto, indicando que el mismo es acorde con el TLCAN y, consecuentemente, no es violatorio del Artículo 133 de la Constitución, ya que no establece mayores requisitos que los previstos en dicho tratado.

En México, Eduardo Solís, presidente de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), ha destacado que la importación masiva de autos usados afecta la producción local de unidades nuevas. Otros analistas consideran que no compiten tan directamente ambos tipos de vehículos.

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