El sector empresarial demandó reformar la recién aprobada reforma fiscal, puesto que resultó en una miscelánea fiscal con objetivos netamente recaudatorios que tienen una incidencia negativa sobre empresas y personas físicas.

Con la reforma tributaria aprobada se pierde la oportunidad de fortalecer las finanzas públicas, toda vez que se conjuntan varios factores que limitan su buen desempeño: el sistema fiscal se hace más complejo; se aprobaron nuevos impuestos que lo hacen más regresivo e impactan negativamente en el ingreso de las familias; se reducen las deducciones de prestaciones y gastos, lo que limita la generación de empleos, favoreciendo la informalidad , sostuvo el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP).

Además, se eliminó el IETU, con lo que se dejan de percibir poco más de 40,000 millones de pesos por año.

En su mensaje semanal, el organismo privado aglutinado en el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) criticó que en el tema del gasto no se aprecian cambios importantes que aseguren una eficiente asignación de los recursos. Sólo se ha argumentado que a diferencia del 2013, el gasto público comenzó a ejercerse desde el primer día del año .

No obstante, esto no asegura su eficacia. Lo más preocupante es el déficit que se espera para todo el sexenio, lo que hace que la deuda crezca y con ello su servicio. Además, existe la posibilidad de que en algún momento del año se observen alzas en las tasas de interés internacionales, lo que implicaría un encarecimiento de la deuda del país .

El CEESP estimó que por cada punto adicional de tasa de interés, el servicio de la deuda aumentaría en cerca de 65,000 millones de pesos, por lo que si se diera un alza de dos puntos, sería equivalente a casi el total del aumento que se espera en la recaudación tributaria, y al mismo tiempo, un deterioro adicional del balance primario.

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