El alza de aranceles generada por la guerra comercial entre Estados Unidos y China y también realizada por otros países ha golpeado a productores y consumidores a nivel global, de acuerdo con cuatro estudios recientes destacados en un informe de la Organización Mundial de Comercio (OMC).

Primero, un análisis de la Red Europea de Investigaciones de Política Económica y Fiscal llegó a la conclusión de que la mayor parte de la carga arancelaria impuesta por Estados Unidos a las importaciones chinas no recae en los consumidores o las empresas estadounidenses, sino más bien en los exportadores chinos.

Así, el incremento de los aranceles a 25% aumenta los precios de consumo en Estados Unidos de todos los productos chinos afectados sólo en 4.5%, como promedio, mientras que el precio al productor de las empresas chinas se reduce en 20.5 por ciento.

Añade que las empresas chinas pagan aproximadamente 75% de la carga arancelaria, y los aranceles reducen las exportaciones chinas de los productos afectados a Estados Unidos en torno a 37%; como resultado, el déficit del comercio bilateral entre Estados Unidos y China se reduce en 17 por ciento.

En otro documento, publicado por la Oficina Nacional de Investigaciones Económicas en marzo del 2019, se analizan las repercusiones de la guerra comercial del 2018 en la economía estadounidense y se constata que las importaciones en Estados Unidos procedentes de determinados países se redujeron en 31.5% en lo que respecta a los productos, mientras que las exportaciones estadounidenses objeto de estudio bajaron en 11 por ciento.

En el documento se afirma que los aranceles estadounidenses repercuten en todos los casos en los precios de importación a diversos niveles, y se estima que el mayor costo de las importaciones ocasiona pérdidas anuales para los consumidores y los productores por valor de 68,800 millones de dólares (0.37% del PIB).

Asimismo, después de tener en cuenta los mayores ingresos arancelarios y beneficios para los productores nacionales como resultado del aumento de los precios, la pérdida de bienestar global se estima en 7,800 millones de dólares (0.04% del PIB).

Por otra parte, según investigaciones llevadas a cabo por el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF) en febrero del 2019, las importaciones de mercancías sujetas a un arancel de 25% desde julio/agosto del 2018 que se aplica a mercancías por valor de 50,000 millones de dólares están reduciéndose con rapidez, según los datos sobre el precio y el volumen de 7,000 productos sujetos a nuevos aranceles.

Las investigaciones muestran además que las importaciones totales en Estados Unidos procedentes de China parecen tener capacidad de reacción frente a los aranceles, y el incremento de las importaciones de mercancías no sujetas a nuevos aranceles indica que el comportamiento de las mercancías incluidas en la lista (por valor de 50,000 millones de dólares) no refleja una reducción generalizada de las importaciones procedentes de China.

En el estudio se tiene en cuenta la lista de mercancías chinas (por valor de 200,000 millones de dólares) que están sujetas a un arancel de 10% desde septiembre del 2018.

Asimismo, se concluye que se han registrado importantes exportaciones de mercancías chinas destinadas a Estados Unidos debido a los envíos “concentrados al comienzo del periodo” en previsión del aumento de los tipos arancelarios por Estados Unidos respecto de esa lista de mercancías a 25% desde 10% vigente en caso de que Estados Unidos y China no llegasen a un acuerdo a comienzos del 2019, a más tardar.

Por último, un reciente documento publicado por la Universidad de Princeton concluye que la incidencia plena de los aranceles recae en los consumidores nacionales, y que los ingresos reales se habían reducido en Estados Unidos en 1,400 millones de dólares al mes a finales del 2018.

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