Para ComexPerú -como parte de la llamada segunda reforma agraria impulsada por el Gobierno de Castillo- se necesitará atender las limitaciones que enfrenta el mercado laboral agrario para permitir que el mayor progreso se traduzca en mejores condiciones de empleo y vida para los trabajadores del sector.

En particular -refiere en su última publicación- el sector agrario es el más precario en esta materia, pues alcanzó la mayor tasa de informalidad, con 97.4% en el segundo trimestre del 2021 y superó en 22.8 puntos porcentuales (pp) el promedio nacional del 74.6% para el mismo periodo, según cifras de la Encuesta Nacional de Hogares (Enaho).

Asimismo, registra la mayor tasa de empleo vulnerable, con un 74.2% en el segundo trimestre de 2021 (+26.4 pp respecto del promedio nacional). Ambas tendencias se mantienen desde hace varios años.

“Estos resultados nos indican que casi todos los trabajadores del sector agrícola carecieron de beneficios sociales de ley o laboraron en empresas que evaden la ley, lo cual también afecta una proporción considerable de trabajadores no vulnerables (dependientes, obreros y empleadores o patrones), y suma 1.16 millones de empleos agrícolas, lo que equivale a un 25.8% del total de empleos agrícolas”, detalló.

Si bien la tasa de empleo vulnerable es mayor en el sector agrícola con respecto al resto de sectores, es importante considerar que la cantidad de empleos no vulnerables supera a la mayoría, solo por detrás de lo registrado en los sectores comercio y servicios.

En ese sentido -subrayó- existe espacio y necesidad para pensar en intervenciones eficaces y directas que faciliten la creación de empleos adecuados, como significó la versión original del Régimen Laboral Agrario.