La apertura unilateral del sector agropecuario, anunciada a finales de noviembre por la pasada administración, se mantendrá en términos generales, anunció Ildefonso Guajardo, secretario de Economía.

Si bien es cierto que puede haber alguna línea de afectación, en la mayor parte de los casos fue corrección de lo que le llamamos picos, que cuando tú los bajas no alcanzan a morder y a tener un efecto real , justificó el funcionario en su primera conferencia de prensa con su nuevo cargo.

La apertura reducirá las tarifas a la importación de 315 productos agropecuarios, algunos de forma inmediata y dentro de un programa gradual que culminará en el 2017.

Guajardo expuso que coincide con la visión de bajar los aranceles en cuanto a la proporción en que habrán de recortarse, pero agregó que la desgravación no fue estratégicamente bien planeada con respecto a los tiempos, dado que México negocia dos aperturas multilaterales.

REUNIÓN, SIN EFECTO

La semana pasada, los presidentes entrante y saliente del Consejo Nacional Agropecuario, Benjamín Grayeb y Juan Carlos Cortés, respectivamente, se reunieron con Guajardo para manifestarle su oposición a la nueva apertura.

Al final del plazo, ya no se pagarán tarifas para importar 48 productos agropecuarios; entre ellos, cebada, malta, cacao, pasta y manteca de cacao, pollitos, huevo fértil, alimentos para animales, alpiste, alforfón, avena, centeno y arroz partido.

Entre las reducciones de aranceles destacan la del trigo, que pasará de 67 a 15%, la papa (de 245 a 75%) y la leche en polvo (de 63 a 45 por ciento).

México negocia bajas de aranceles tanto en la alianza pacífico, un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Colombia, Chile y Perú, como en el Acuerdo Transpacífico de Asociación Económica, otro TLC integrado por 11 naciones; entre ellas, Estados Unidos, Nueva Zelanda y Australia.

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