El consumo de combustible en nuestro país mayoritariamente responde a su precio que a sus características. Ésta es una condición sumamente grave que puede llevar, en el largo plazo, a descomposturas serias del conjunto mecánico.

En la actualidad nos encontramos con una gran variedad de marcas que se encargan de vender la gasolina, cada una nombra a sus productos de diferente forma, pero al final sus propiedades son básicamente las mismas. Partiendo de este punto, lo primero por conocer es que la gasolina se clasifica por el número de octanos con los que cuenta. Tomando en cuenta la denominación utilizada por Pemex (la cadena de distribución y venta de combustibles más conocida en el país), tenemos a la Premium y Magna. La primera tiene un índice de 93 octanos mientras que la conocida como verde, de 87 octanos.

Entender el término octanaje y saber cuál es el tipo de combustible que nuestro vehículo debe consumir serán las directrices a obedecer la próxima vez que visitemos la estación de servicio.

El índice de octanaje señala la resistencia de la gasolina durante la explosión, es decir, entre más alto sea el número más temperatura soportará antes de hace explosión. Este factor permitirá un mejor rendimiento durante al ciclo de compresión de un motor de combustión, ya que cuando el pistón inicia su carrera ascendente para llevar a cabo la compresión de la mezcla aire/gasolina, se genera una alta temperatura dentro de la cámara.

Un combustible con una capacidad antidetonante menor (octanaje) hará explosión antes de alcanzar el punto óptimo del motor lo que generará sonidos extraños, vibraciones como cascabeleos y fallas en el sistema de inyección.

Para saber cuál es el tipo de gasolina que requiere tu vehículo puedes consultar el manual del propietario o revisar directamente en la tapa de la toma de combustible, algunos fabricantes colocan ahí una placa informativa.