En enero pasado, Petróleos Mexicanos (Pemex) elevó la actividad de sus seis refinerías, pero con el combustóleo con un papel cada vez más protagónico entre los petrolíferos elaborados.

En el primer mes del año, el proceso de crudo en el sistema nacional de refinación creció 27% anual a 706,438 barriles diarios y alcanzó su mejor nivel desde abril del 2018, con un uso de capacidad de 43%, no obstante, el combustóleo fue el producto de mayor producción, con 231,000 barriles diarios, lo que representó 31.8% del total de petrolíferos elaborados, superando a la gasolina, de la que se produjeron 221,000 barriles diarios, equivalente a 30.4% del total.

En enero del año pasado, el uso de la capacidad de refinación fue de 34% y en enero de 2019 bajó hasta 30 por ciento. Cabe recordar que hace una década el nivel de proceso de la empresa era de 78%, pero los paros no programados por falta de mantenimiento e insumos para las operaciones provocaron que el volumen procesado de crudo se redujera a un ritmo de cerca de 100,000 barriles a partir de entonces, caída que se profundizó en casi 400,000 barriles por día a finales de la anterior administración.

A diferencia de este año, al inicio del 2020, la gasolina fue el producto con la mayor elaboración, con 194,000 barriles diarios, que representaron 33.3% del total de petrolíferos elaborados. No obstante, desde agosto del año pasado, lo que más se ha producido en el sistema nacional de refinación ha sido combustóleo, una situación inédita.

Lo anterior, en un contexto en el que la comercialización del combustóleo de Pemex se ha vuelto más complicada luego de que en el 2020 entraran en vigor nuevas reglas internacionales que obligan a las embarcaciones –un importante mercado para el combustóleo– a utilizar combustóleo con un contenido máximo de azufre de 0.5 por ciento.

Paralelamente, en el Congreso mexicano acaban de aprobarse modificaciones a la Ley de la Industria Eléctrica impulsadas por el Ejecutivo, con la intención de mejorar la posición de la Comisión Federal de Electricidad en el despacho eléctrico y permitir que sus centrales eléctricas, incluso las que producen con carbón y combustóleo, despachen antes que las centrales eólicas y solares.

En uso de capacidad, por debajo de la meta

La titular de Energía, Rocío Nahle, aseguró al arrancar su gestión que sólo mediante modernizaciones y sin reconfigurar plantas para aumentar el volumen de proceso se llegaría a 90% de uso de la capacidad instalada, o sea 1.476 millones de barriles diarios este año.  

Para 2021, Pemex Transformación Industrial tiene previsto continuar con los trabajos para la rehabilitación de las seis refinerías que integran el Sistema Nacional de Refinación: Tula, Madero, Salina Cruz, Cadereyta, Minatitlán y Salamanca, para lo cual destinará una inversión de 7,000 millones de pesos, para incrementar el nivel del proceso de producción de los productos refinados, según el presupuesto aprobado de la Secretaría de Hacienda. 

Pero cabe recordar que mientras el 2020 fue el peor año para la refinación nacional desde que se instalaron las plantas que actualmente tiene el país, con un volumen de proceso de crudo de 590,009 barriles diarios que implicaron un uso de 37% de la capacidad.

El proceso de crudo proyectado para 2020 fue de 651,000 barriles diarios, con un incremento de 59,000 barriles diarios o 10% en relación con el 2019. Lo anterior se traduciría en la utilización de 39% de las refinerías en promedio, contra 37% del año pasado. Sin embargo, la estatal se quedó casi 10% por debajo de sus planes, con un proceso de 590,631 barriles al día. 

Y a pesar de que el plan del gobierno tiene como una de sus bases el restablecimiento del sistema nacional de refinación, para dejar la dependencia hacia combustibles importados, la subsidiaria Transformación Industrial tuvo un subejercicio de 32.5% de los 69,500 millones de pesos proyectados como inversión física para el año.

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