China fijará su posición sobre los conflictos comerciales más relevantes con Estados Unidos este martes y miércoles en reuniones en el marco de la Organización Mundial de Comercio (OMC) en Ginebra, Suiza.

Las posiciones de China serán emitidas en sesiones del Consejo General de la OMC, en la que participarán también representantes de otros miembros de ese organismo.

China tiene previsto presentar declaraciones sobre la selección de nuevos miembros del Órgano de Apelación de la OMC, un asunto en el que Estados Unidos ha bloqueado relevos en un intento por impedir el funcionamiento de ese tribunal, argumentando deficiencias del mismo.

También se pronunciará respecto a investigaciones y medidas sobre productos de acero y aluminio como parte de la Sección 232 y del Artículo 301 de la Ley de Comercio de Estados Unidos de 1974.

China ha rechazado que sus políticas obliguen a las empresas extranjeras a transferir tecnología a los competidores chinos y ha manifestado que, aunque no la quiere, está preparado para una guerra comercial, por lo que los aranceles de represalia que ha esgrimido sobre las mercancías de Estados Unidos, entre ellos la soya y los aviones, entrarán en vigor si Estados Unidos impone, a su vez, derechos a las importaciones originarias de China.

La agencia Reuters informó que, bajo estas circunstancias, el viceprimer ministro chino, Liu He, visitará Washington la próxima semana para reanudar las conversaciones con la administración Trump, luego de que ambas partes no lograron la semana pasada llegar a un acuerdo en Beijing sobre una larga lista de demandas comerciales de Estados Unidos.

A pesar de los crecientes vínculos comerciales, la relación económica entre China y Estados Unidos se ha vuelto cada vez más compleja y, a menudo, está cargada de tensión.

Desde la perspectiva de Estados Unidos, muchas tensiones comerciales se derivan de la transición incompleta de China hacia una economía de libre mercado. Si bien China ha liberalizado significativamente sus regímenes económicos y comerciales en las últimas tres décadas, continúa manteniendo (o ha impuesto recientemente) una serie de políticas estatales que parecen distorsionar los flujos de comercio e inversión.

Las principales áreas de preocupación expresadas por los responsables de la formulación de políticas y las partes interesadas de Estados Unidos incluyen el presunto espionaje cibernético generalizado de China contra las empresas estadounidenses; registro relativamente ineficaz de hacer cumplir los derechos de propiedad intelectual; políticas de innovación discriminatorias; uso extenso de políticas industriales (tales como subsidios y barreras comerciales y de inversión) para promover y proteger industrias favorecidas por el gobierno, y políticas intervencionistas para influir en el valor de su moneda.

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