EL nombre científico del cacao es Theobroma cacao y el primer vocablo significa “alimento de dioses”. Asimismo, la palabra cacao proviene del maya cacau, que se deriva de cac, rojo, y cau, que significa fuerza y fuego. Esta semilla tuvo una gran importancia para las culturas prehispánicas, sobre todo para los aztecas, mayas y olmecas, ya que la consideraban sagrada y su semilla era utilizada como moneda.

Actualmente, la producción del cacao continúa siendo relevante, pues en México se producen 27,000 toneladas de cacao, siendo Tabasco (68.8%) y Chiapas (31.1%), los estados en los que se concentra 99% de la producción; el resto se produce en Oaxaca, Guerrero y Veracruz. El valor estimado superó 1,000 millones de pesos; además, es considerada una de las mayores aportaciones del país al mundo, de acuerdo con datos de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader).

“El chocolate y el cacao son productos que pertenecen al patrimonio mexicano y nos distinguen a nivel internacional. México ha aportado una infinidad de usos y combinaciones de sabores”. Por estos motivos, Miguel Ángel Sáinz-Trápaga Matute, presidente de la Asociación Nacional de Fabricantes de Chocolates, Dulces y Similares, AC (Aschoco), considera necesario incentivar la producción de cacao en México.

Industria chocolatera y confitera en México

Aschoco inició el 26 de marzo de 1936 en la Ciudad de México, cuando 11 empresas chocolateras mexicanas decidieron unir esfuerzos y aliarse, formando una asociación civil bajo el nombre de Asociación de Fabricantes de Chocolates, Dulces y Similares. Cuenta con más de 80 años de trayectoria; representa 87% del mercado nacional y es la única asociación, a nivel nacional, representativa de la industria confitera.

Dentro de su organización, cuentan con tres figuras de representación: fabricantes del extranjero, fabricantes nacionales y proveedores de insumos, maquinaria, equipo y servicios.

Uno de sus objetivos es promover el crecimiento de la industria chocolatera y confitera en México y sus asociados continúan trabajando para generar conciencia sobre la importancia de reactivar el cultivo del cacao en el campo mexicano, a través de los seis valores que son el eje de la filosofía de la empresa: solidaridad, tradición, pasión por servir, ética, participación y creatividad.

Miguel Ángel Sáinz-Trápaga Matute menciona que “en Aschoco trabajamos con varios de nuestros asociados y un ejemplo de ellos son: Ecom Trading, Hershey’s y Mars, con quienes se han implementado acciones que permitan incrementar la productividad de la producción de cacao en México. El gran reto de la industria es encontrar materia prima para lograr los objetivos de producción y ante la problemática de que sólo se generan 27 toneladas en nuestro campo mexicano, las empresas se ven obligadas a realizar importación de materia prima para completar la producción anual que se estima entre 70-75 toneladas”.

No obstante, Sáinz-Trápaga Matute expresa que “la balanza comercial de la industria es sana porque al hacer un comparativo de las importaciones y exportaciones de la producción y materias primas, el resultado favorece al país al realizar más exportaciones, generando ingresos a México por más de 179 millones de dólares, de acuerdo con cifras al cierre del 2017”.

Acciones sustentables

Tonathiu Acevedo Escobar, comisario de Aschoco, indica que “desde el 2013 se ha trabajado en la reactivación del campo del cacao a través de parcelas demostrativas, donación de planta de cacao y asesoría agrícola; esto permite que las comunidades se beneficien en tres aspectos: productividad, economía y desarrollo social. Hay un gran reto en este ámbito para llegar a 30,000 productores de cacao que se estiman en México”.

Además, Aschoco, junto con la Conabio, participó en el Certamen Mesoamericano de Cacao Amigable con la Biodiversidad, el cual se llevó a cabo el año pasado. Este certamen tiene la finalidad de: 1) posicionarse internacionalmente como autoridad en la selección de variedades de cacao fino de aroma, producidos con prácticas amigables con la biodiversidad mesoamericana; 2) reconocer la excelencia del cacao fino del aroma mesoamericano, y 3) conformar el Sistema de Información de Cacaos Mesoamericanos en una plataforma accesible desde cualquier parte del mundo.

jocelyn.ramirez@eleconomista.mx