La apertura en gas natural permitirá gasificar el Pacífico y atender el desarrollo de nuevas zonas industriales en el Bajío y en el centro del país, lugares que no son atendidos por las empresas de distribución, como es el caso del corredor Morelos-Puebla, dijo el especialista en negocios Marcos Pineda, de Consulting & Research.

Explicó que hasta ahora la apertura en gas natural, iniciada desde 1995, ha quedado a deber, porque si bien actividades como transporte, almacenamiento y distribución están abiertas a las inversiones, éstas no se hicieron, lo que impidió aumentar la capacidad de la red de gasoductos y aprovechar la caída en los precios derivada de la oferta de shale gas en Norteamérica.

Los precios han pasado de los casi 14 dólares por millón de BTU de hace 10 años a 2.5 dólares y ahora van de regresó, en un túnel de entre 3 y 3.5 dólares, aunque la mira está en los 4.5 dólares en el mediano plazo.

Lo que es un hecho es que sin una red más grande de gasoductos no se puede promover un desarrollo de largo plazo, se necesita una mayor actividad de la Iniciativa Privada en estos proyectos y que se puedan asociar en su construcción con Pemex o con otros particulares, nacionales o extranjeros , dijo.

Hoy se tienen que pagar precios del gas natural referenciados al nuevo mercado de gas natural más caro del mundo, el Lejano Oriente, y no se pueden aprovechar los precios del mercado del sur de Texas, porque no hay manera de traer el hidrocarburo a México, indica.

Pineda explicó que, en gran medida, se deben considerar las necesidades energéticas del país, como base el ciclo de baja inversión.

Antes, a pesar de la apertura, no se invirtió lo suficiente en traer gas natural desde el mercado del Sur de Texas; cuando el precio bajó, no se tuvo la infraestructura necesaria para hacerlo y entonces, de nueva cuenta, el mercado tuvo problemas , precisó.