José Alberto López-Torres es uno de los socios en la firma GLZ Abogados y su representada es uno de los múltiples acreedores a los que Altán Redes, un operador mayorista de servicios de telecomunicaciones con alcance nacional en México, les debe dinero: unos 40 millones de pesos más intereses a su cliente en particular.

Este abogado, con especialidad en procedimientos de insolvencia y litigios concursales, espera que el Instituto Federal de Especialistas de Concursos Mercantiles (Ifecom) designe en muy pocos días al conciliador que será parte del procedimiento de concurso mercantil en el que ahora se encuentra la empresa Altán Redes.

Ese conciliador tendrá después tres días para rendir protesta del cargo e inmediatamente deberá publicar un extracto de la sentencia de concurso mercantil para que los acreedores que se asuman así presenten una solicitud de reconocimiento como tales, que luego serán conocidos públicamente en un listado de carácter legal y respecto en qué grado y monto deberá primero Altán pagarles lo adeudado. 

Todo aquello respecto a quiénes son los acreedores, los montos que reclaman y cómo se les debe pagar, debería conocerse entre los últimos días de diciembre de 2021 y los primeros de enero de 2022. Pero mientras, José Alberto López-Torres, anteriormente coordinador jurídico en Grupo Modelo y socio en White & Case, S.C. y Grepe, Lavín & Zavaleta, S.C., cuenta que Altán Redes ha sido “transparente” con sus acreedores y ha tomado una postura de apertura y escucha desde que anunció su plan de acogerse a la figura del concurso mercantil para reestructurar sus pasivos y poder financiar así los despliegues de la llamada Red Compartida de telecomunicaciones móviles e inalámbricas fijas por todo México.

— De la última vez que usted habló en prensa, hará cuatro meses, su cliente habrá aumentado su volumen de negocios con Altán, por el crecimiento de usuarios o marcas que a su vez esa compañía ha anunciado en recientes semanas…

— Así es, el volumen ha aumentado un poco y el negocio igualmente. Con todo eso, la intención nuestra, la de nuestra representada, es apoyar a Altán. Esto, porque los proveedores podrán cobrar su dinero con el concurso mercantil y podrán continuar creciendo sus negocios también por la creciente demanda de servicio que hagan los usuarios. Pero lo más importante es que Altán pueda cumplir con su misión de dotar de conectividad. Por eso apoyamos el concurso mercantil de Altán.

Con la finalidad de seguir apoyando a Altán, hemos venido prestando todavía otros servicios y la deuda se ha ido incrementando relativamente poco. Es importante decir también que al día de hoy no hemos determinado los intereses correspondientes. Pero sí se han venido prestando los servicios nuestros para que Altán pueda seguir prestando sus servicios y obligaciones a sus propios clientes.

¿Creen ustedes, su representada, en la palabra de Altán de que les pagará? ¿Hay alguna promesa de esa compañía para con su cliente?

— Si bien todavía no ha habido ningún pago, las negociaciones han sido muy intensas y siempre en terreno positivo.  Y conforme ha ido avanzando el procedimiento concursal de Altán, esas negociaciones se han ido intensificando. Confiamos en ellos.

¿Qué podría contar del procedimiento de concurso mercantil de Altán que de alguna manera impacta a su cliente? ¿Qué etapa estamos viendo o qué es lo que viene por delante?

—Se ha publicado ya la sentencia que declara el concurso mercantil de Altán y en cuanto el Ifecom designe al conciliador, ese conciliador va publicar en el Diario Oficial de la Federación un extracto de la sentencia del juez, con la finalidad de que inicia el procedimiento de reconocimiento de créditos.

En ese sentido, Altán se va a apegar con todos los acreedores para que presenten ante el propio conciliador su solicitud de reconocimiento de créditos, y para que el conciliador emita una lista provisional y posteriormente una lista definitiva y con base en ello, el juez concursal emita una sentencia de reconocimiento y prelación de créditos. Una vez que los acreedores estén reconocidos, el conciliador va a elaborar, en conjunto con Altán, una propuesta de convenio de pago a los acreedores. Hasta en tanto, el conciliador haga estas propuestas, vamos a estar en posibilidad de conocer cuál va ser la forma y la manera de pago.

En términos de la Ley de Concursos Mercantiles, la forma en que se debe de pagar o el mecanismo permitido es a través de una quita a la deuda o una espera, que la deuda se pague a ciertos años. O una combinación de quita y espera, es decir que exista la posibilidad de una quita de determinado porcentaje y pagadero a tres, cuatro o cinco años, dependiendo de lo que vayan a proponer.

Entonces, es indispensable conocer cuál será la forma en que proponen el conciliador y Altán reconocer el pago a sus acreedores, para poder finalmente determinar la viabilidad o no de su propuesta de pago.

— ¿Qué postura tomaría su cliente, si de pronto el conciliador y Altán le dicen que le pagarán sus 40 millones de pesos en cinco años, y a otros acreedores cientos de millones de pesos en menos tiempo?

— Una vez que podamos analizar en conjunto esta propuesta que llegase a resultar, con el conciliador y con Altán, vamos a poder conocer si es viable o no, o si la propuesta conviene o no a nuestros intereses y adherirnos entonces a ese convenio de pago.

Pueden haber todavía muchas opciones que pueden proponer tanto el conciliador como Altán, las cuales nos pueden convenir o no; inclusive podemos objetar ese convenio y no sumarnos a él. Todo va a depender del mecanismo y la forma en la cual propongan ellos a los acreedores sus respectivos pagos.

En el estira y afloja con Altán y el conciliador, ¿qué sería más importante en este sentido para su cliente?

— Para nosotros va depender mucho del proyecto de viabilidad que le permita a Altán continuar con la marcha de su negocio y generar ingresos.

La base fundamental que nosotros necesitamos para podernos adherir a ese, en su caso, convenio con acreedores, es la viabilidad o no de su operación, y eso una vez que sea declarada fuera de concurso mercantil.

Estamos convencidos por las comunicaciones que hemos tenido con la propia Altán, de que van a elaborar un convenio que va a ser viable tanto para Altán, como para sus acreedores.  Entonces, ¿qué es lo que necesitamos para aceptar esto? Pues analizar lo que sea propuesto por el propio conciliador y la viabilidad o no de los propios negocios de Altán y en conjunto con la propia propuesta de convenio concursal.

Hay gente en México que abiertamente no quiere a la Red Compartida y sus ataques no se dirigen contra Altán, por lo que escuchar la palabra concurso mercantil es melodía para sus oídos. ¿Qué piensa usted de ello?

— Para nuestro cliente es positivo que Altán haya iniciado un procedimiento concursal y eso no quiere decir que Altán se vaya ir a la quiebra. Un concurso mercantil es todo un mecanismo legal que permite reestructurar sus deudas, todas las que tiene Altán, con cada uno de sus acreedores. Nosotros vemos muy positivo que quiera Altán reestructurar sus deudas, porque a nadie conviene y menos a sus creedores, que ellos sean declarados en quiebra, porque en una quiebra lo único que resulta es vender los activos de Altán y tratar de pagar a los acreedores en la mayor medida posible.

En esta figura a la que se adhirió Altán es para reestructurar su deuda y para que Altán continúe brindando sus servicios y que además pueda dar viabilidad a un proyecto que fue constituido desde el sexenio anterior y que es muy ambicioso, y nosotros, como mexicanos, debemos tener el interés de que siga adelante, porque su finalidad es dotar de conectividad a la mayor parte de la República. Esos mensajes negativos no ayudan a estos procesos. Desde nuestra perspectiva, sí estamos interesados que Altán proponga un plan muy viable tanto para ellos como sus acreedores y que logre prestar el servicio, que es para lo que fue constituida Altán.

Ustedes son acreedores, pero se escuchan con mucha confianza en que Altán les pagará. ¿Tanta confianza le tienen?

Altán nos ha estado dando la cara directamente. No se ha escondido. Cada vez que teníamos una duda sobre su concurso mercantil y hasta que fue finalmente aprobado, no hubo ocasión en la que Altán se escondiera o que no se pusiera al teléfono para alguna comunicación. Oportunamente nos fueron informando  del proceso concursal, desde que lo iniciaron y ahora que lo aprobaron y que acaban de publicar la declaración de sentencia de concurso mercantil. En ese sentido, las comunicaciones que ha tenido mi cliente de manera directa con Altán han sido muy positivas.

Como usted, al parecer, el gobierno federal y en particular el presidente Andrés Manuel López Obrador también empuja un respaldo para esa compañía…

— Nosotros partimos de la base de que el Poder Judicial es totalmente independiente del Poder Ejecutivo. Si bien es cierto, el Presidente ha emitido diversas declaraciones en las cuales manifiesta apoyar que Altán siga operando de manera formal, es totalmente ajeno lo que manifiesta la intención del presidente a lo que en realidad suceda durante el trámite judicial del procedimiento concursal de Altán. ¿Por qué digo esto? Porque si bien es cierto que la intención del presidente es apoyar, también puede ser el caso que durante el procedimiento existan factores que impidan que Altán siga con la marcha de sus negocios.

La realidad se va a ver reflejada durante el desarrollo del propio procedimiento concursal. En ese sentido, nosotros estimamos que será un proceso bastante abierto, que va a permitir a los acreedores opinar respecto la propuesta de convenio y su viabilidad, y sobre todo si se adhieren a esa propuesta de convenio concursal.

Disculpe la burda expresión: ¿Pueden ustedes coordinarse con otros equipos legales para apoyar o echarle montón a Altán Redes?

— En términos de la propia Ley de los Concursos Mercantiles, una vez que el conciliador emita una lista definitiva, vamos a conocer quiénes son los acreedores de Altán, por qué monto y que a su vez serán aprobados por el juez. Y, en su caso, allí sí podremos tener comunicaciones porque no hay impedimento legal de tener comunicación los abogados de los otros acreedores para platicar respecto de la viabilidad del convenio.

Inclusive podemos formar un grupo de acreedores que apoye a la propia empresa Altán a salir adelante con la reestructura. Nuestra intención, la de mi representada, es apoyar a la empresa para que sí salga adelante, porque a nadie nos conviene que vaya a la quiebra. Esperemos que los otros acreedores estén en la misma sintonía.

kg