La utilización de la capacidad de refinación de Petróleos Mexicanos (Pemex) durante el 2017 fue de sólo 47.1% en las seis plantas del sistema nacional. Sin embargo, el margen variable de refinación pasó de 4.48 a 5.43 dólares por barril procesado, con lo que para el 2018 la puesta en operación de las plantas detenidas y las adaptaciones que se realizaron durante el año pasado permitirán volver a los niveles normales de procesamiento de crudo, aseguró el director de Finanzas, David Ruelas, a El Economista.

El proceso de crudo cayó de 993,000 a 767,000 barriles diarios en un año, llegando a su peor nivel por lo menos en los últimos 25 años. Con ello, la producción de petrolíferos disminuyó de 962,000 a 776,000 barriles diarios, mientras que la de petroquímicos, de 4.120 a 3.275 millones de toneladas en el 2017.

El menor proceso de crudo se explica principalmente por los eventos naturales del año pasado, como el huracán Calvin, que provocó un incendio tras una inundación que obligó a cerrar la refinería de Salina Cruz, Oaxaca, en agosto, para que luego el sismo del 7 de septiembre provocara de nuevo el cese total de actividades. Por los recortes presupuestales del 2015 y 2016 se detuvieron mantenimientos programados en las demás refinerías, situación que provocó que a finales del año pasado se frenara completamente la producción en Madero y casi en su totalidad en Minatitlán.

“En el 2018 volverá a los niveles normales el proceso de crudo en el sistema por una razón muy simple: las plantas están a punto de reiniciar sus actividades con mejoras sustanciales en los procesos de producción que requerían desde hace años”, dijo el director de Finanzas.

Por lo pronto, la refinería de Madero sigue parada en su totalidad, pero se espera que abra este mes, explicó en conferencia con inversionistas Josefa Casas, subdirectora de Análisis Estratégico de Pemex Transformación Industrial.

En cuanto a la caída en la producción de petroquímicos, Casas detalló las reparaciones en los sistemas de aromáticos en los centros de proceso así como menor disponibilidad de azufre por el cese de actividades en Salina Cruz y Madero.

En septiembre del año pasado se formalizó la alianza de proveeduría y manejo de las plantas de hidrógeno con la trasnacional Air Liquide en la refinería de Tula y este año arrancarán alianzas similares en Cadereyta y Madero, expusieron.

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