Mientras que el sector patronal del país considera que el proyecto de la refinería Dos Bocas en Tabasco estaría condenado al fracaso, y al ser “sólo un capricho” alteraría los objetivos fiscales del siguiente año; la industria nacional palomeó la construcción si se achica y con condiciones para invertir.

Aunque algunos organismos empresariales se han manifestado por rechazar el proyecto del presidente Andrés Manuel López, “(los industriales) sí necesitamos refinerías, a la mejor es discutir un poquito los tamaños”, expresó Francisco Cervantes, presidente de la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin).

No obstante, el líder de los industriales reprochó al gobierno de Andrés Manuel López Obrador que no consideren a la planta productiva nacional para los proyectos de infraestructura energética que demanda el país.

“Nosotros vemos bien el tema de la refinería, pero a lo mejor debemos hablar de los tamaños. En lugar de ese gran tamaño (de Dos Bocas), hacerla más pequeña”, comentó Cervantes al término de la firma de convenio con la UNAM.

Por su parte, el presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), Gustavo de Hoyos, exigió al gobierno impulsar una política energética global, sin apostar por el pasado, como es la construcción de una refinería. “Las decisiones de inversión del gobierno (de AMLO) no están apegadas a estándares técnicos básicos y su obsesión con invertir en una refinería no tiene sustento ni ambiental, ni económico. La idea de solventar financieramente a Pemex no es viable”, sentenció.

De acuerdo con el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco), el proyecto de Dos Bocas sólo tiene 2% de probabilidades de éxito, pues el gobierno ha optado por sustituir a empresas especializadas en este tipo de proyectos y asumirse como un eficiente desarrollador de infraestructura, cuando es de dominio público su nula experiencia en la materia.

La Coparmex, que agrupa a grandes, medianas y pequeñas empresas en México, pugnó por que la actual administración desarrolle proyectos de inversión que den certeza y tengan como indicadores de éxito su rentabilidad ambiental, económica y social.

Ya comienzan a notarse los impactos de las decisiones equivocadas y poco planeadas de inversión del gobierno federal,  agregó De Hoyos, pues tanto Fitch Ratings como Moody’s, agencias internacionales reconocidas, degradaron las calificaciones de Pemex y CFE por primera vez en 10 años.

Por su parte, el presidente de la Concamin demandó al gobierno federal cumplir el compromiso del jefe del Ejecutivo asumido hace unos días con el CCE para quitar obstáculos y facilitar las inversiones, sobre todo en el energético, que conforman “las cuatro patas de la mesa”, en alusión a que son la base para crecer la economía.

“No nos han invitado a la industria a participar en esos comentarios, pero nos gustaría que la Secretaría de Energía nos tome en cuenta y sugerir con la experiencia que tenemos comentarios. Queremos sugerir y traer especialistas del sector privado”, propuso.

Cervantes estableció: “Tenemos que pedir que haya políticas públicas muy claras, y que participe la Iniciativa Privada, respetuosamente, en esta parte de la energía, que para nosotros es uno de los renglones importantes, igual que la minería, igual que la construcción, son los bulbos, los puntales”.

[email protected]