La controversia por el nuevo etiquetado de alimentos y bebidas está rodeada de mitos, medias verdades y mentiras en torno a la nueva obligación de las empresas para informar de manera distinta sobre el contenido nutrimental de sus productos. ¿Desaparecerá el Tigre Toño de las tapas de los cereales? ¿Se detendrá el aumento de personas con diabetes y obesidad? ¿El consumidor tendrá menos elementos para saber qué se lleva a la boca?

Los cambios a la Norma Oficial Mexicana 051, que tiene como principal objetivo la implementación de un nuevo etiquetado de alimentos industrializados, enfrentó a la industria con los principales promotores del etiquetado. Para las compañías privadas, la norma no conseguirá los beneficios buscados, que son la reducción de las tasas de población que padece obesidad y sobrepeso, dos padecimientos que provocan afectaciones graves de salud pública, como diabetes.

La modificaciones a la norma fueron aprobadas el 24 de enero de 2020 por los Comités Consultivos Nacional de Normalización de la Secretaría de Economía y el de Regulación y Fomento Sanitario de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris).

El nuevo etiquetado busca que los consumidores puedan conocer de manera más sencilla y fácil si el producto que consume rebasa la cantidad recomendada de ingredientes que representan un alto riesgo para contraer enfermedades. Estos ingredientes son llamados “nutrientes críticos” y agrupan a calorías, azúcares, grasas saturadas, grasas trans y sodio.

En esta nueva propuesta el contenido elevado de nutrientes críticos añadidos durante su elaboración se resaltará en la parte frontal del empaque del producto con sellos en forma de octágonos de color negro que contendrán la leyenda de “exceso de...”. Para el caso de productos con contenido de edulcorantes o cafeína añadida, las empresas tendrán que colocar en el empaque una leyenda que indique que no es apto para consumo de niños.

Las discrepancias entre el sector privado y las organizaciones civiles promotoras del etiquetado han generado dudas y mitos alrededor de qué pasará cuando el nuevo etiquetado entre en vigor. Analizamos algunos.

El nuevo etiquetado trabaja con seis octágonos para resaltar la cantidad de ingredientes poco saludables —también llamados nutrientes críticos— que contienen los productos de consumo. Imagen cortesía de la Alianza por la Salud Alimentaria
Imagen cortesía de la Alianza por la Salud Alimentaria, que muestra los octágonos con que se informará a los consumidores sobre el exceso de nutrientes críticos.

Mito 1. Se eliminará el etiquetado que ya contienen los productos.

La nueva propuesta sobre el etiquetado sólo abarca la parte frontal del empaque del producto, esto quiere decir que los productos aun mantendrán en la parte trasera la tabla nutrimental, que indicará cuánta cantidad contiene de cada ingrediente que lo integra. Esta tabla sufrirá algunos cambios: la nueva tabla agrupará todos los azúcares que contenga el producto y distinguirá el tipo de azúcar (de caña o jarabe de maíz de alta fluctuosa).

Mito 2. El consumidor tendrá menos elementos para saber qué se lleva a la boca.

El nuevo nuevo etiquetado suma elementos al empaque. Se mantiene la tabla nutrimental que ya contienen los empaques en la parte trasera, que indica la lista de ingredientes que integran el alimento procesado. Los nuevos elementos del etiquetado incluyen los sellos que resaltan el exceso de nutrientes críticos añadidos en su proceso.

Mito 3. Será complicado para el consumidor comparar productos que tengan menos de 100 gramos con uno con más de 100 gramos.

El nuevo etiquetado determina que las cantidades de la tabla nutrimental estarán estandarizadas a 100 gramos o 100 mililitros, sin importar el peso real del producto empacado. Esta medida busca que los consumidores puedan comparar más fácilmente la cantidad de cada ingrediente que contiene el producto por cada 100 gramos. Se mantendrá el total de cada ingrediente que contiene el producto en la tabla nutrimental de la parte trasera del empaque, donde las empresas además podrán colocar las porciones totales del producto.

Mito 4. Se prohíben los elementos atractivos de publicidad en todos los empaques.

¿Estamos ante el fin del Tigre Toño? ¿Las nuevas generaciones no conocerán a Pancho Pantera? La publicidad no desaparecerá en su totalidad de todos los productos. La reforma limita el uso de imágenes atractivas en los empaques de productos con alto contenido de nutrientes críticos que busquen impactar al público infantil. Los productos que contengan en su empaque algún sello que indique que tiene exceso de algún nutriente crítico no podrán contener imágenes o elementos que sean atractivos para los niños.

Pancho Pantera, persona original de la bebida con sabor a chocolate Choco Milk, de Mead Johnson & Company.

Mito 5. Desaparecerá el aval de asociaciones de salud en los empaques.

Los productos podrán contener el sello de recomendación de asociaciones de salud siempre y cuando la Procuraduría Federal del Consumidor cuente con la evidencia necesaria para determinar que la compañía productora puede hacer uso de dicho aval. Este sello de garantía tendrá que ir en la parte trasera del producto. Si el producto no contiene ningún sello que señale un exceso de nutrientes críticos en su contenido podrá contener el aval de asociaciones de salud, siempre y cuando cumpla con una evidencia que soporte dicho aval.

Mito 6. Sólo se resaltará el contenido malo del producto.

La etiqueta frontal lo único que resaltará es cuando el producto exceda alguno de los ingredientes críticos, también llamados "contenido malo", y cuando se exceda en calorías, pero en la parte trasera se podrá colocar si el producto tiene otros nutrientes como vitaminas, minerales, entre otros, pero tendrán un tamaño limitado en el empaque.

Mito 7. El nuevo etiquetado no resolverá el problema de obesidad y sobrepeso que se vive en México.

No. El nuevo etiquetado no resolverá este problema, que afecta a uno de cada tres niños en México, pero hay coincidencia en que forma parte de una solución integral. El nuevo etiquetado, consideran expertos, deberá acompañarse de políticas públicas que promuevan la educación de los consumidores, las actividades físicas de las personas y una mayor regulación de los alimentos que se venden en las escuelas.

El nuevo etiquetado de alimentos y bebidas procesadas entrará en vigor cuando se publique la reforma de la Norma Oficial Mexicana 051 en el Diario Oficial de la Federación.