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Ejidatarios venden y rentan sus tierras
La prácitca está aumentando, asegura la Confederación Nacional Campesina y los únicos que ganan son las empresas extranjeras. La razón: 20 millones de campesinos no han recibido apoyo.
La baja productividad de las tierras obliga a los campesinos a venderlas o rentarlas, situación en la que se encuentra entre 80 y 90% de la tierra ejidal y comunal del norte del país.
Hilaria Domínguez Arvizu, secretaria general de la Confederación Nacional Campesina (CNC), informó que este fenómeno se registra en el norte, en las zonas turísticas y costeras del país y se agravó este año con la reducción de las remesas procedentes de Estados Unidos, en donde hay una persecución sistemática contra los migrantes mexicanos.
La dirigente de la CNC expuso que 20 millones de campesinos que viven del autoconsumo no han recibido apoyos, por lo que no pudieron sembrar sus tierras, fenómeno que se registró tanto entre comuneros y ejidatarios como entre pequeños productores.
La solución no es desaparecer o privatizar los ejidos, sino brindar los apoyos necesarios para que se desarrollen los proyectos productivos y la transformación de la materia prima para darle valor agregado a los productos, explicó.
La renta y venta de la tierra se da por la "pobreza y la pobreza extrema que se registra en el campo nacional", esto se agrava con el incremento de los insumos y la desarticulación de instituciones que fueron creadas para el apoyo a los campesinos, opinó.
Esa situación se genera porque están rentando o comprando la tierra a los campesinos a muy bajo costo y obtienen ganancias por su usufructo o reventa en dólares, como es el caso de las tierras cercanas a las grandes ciudades, indicó.
No se cuenta con una estadística sobre la cantidad de tierras de ejidos y comunidades rentadas porque la actual ley agraria no faculta a la dependencia a llevar un registro o control sobre esa situación.
Señaló que la ley establece que los ejidatarios y comuneros tienen la posibilidad de inscribir contratos relacionados con sus tierras en el Registro Agrario Nacional; sin embargo esta opción no es obligatoria sino optativa.
La SRA, asentó el informe, tiene conocimiento de que la mayoría de los tratos de los ejidatarios y los comuneros son de palabra.
Sin embargo, "en virtud de esta situación, sería conveniente establecer normas legales para tener un control sobre la renta de tierras y poder establecer una política particular al respecto", subrayó.
Desde el punto de vista legal es posible que los ejidatarios y los comuneros hagan contratos por escrito con dos testigos y que los inscriban en el RAN.
Además se reconoce la libertad que tienen los sujetos agrarios de realizar contratos sobre su superficie, como cualquier ciudadano que renta un bien inmueble.
La opinión de la Jefatura de Unidad de Asuntos Jurídicos de la SRA es que de existir disposiciones legales que obliguen a registrar contratos que involucren tierra social sería más fácil para la administración pública federal proteger los intereses de los campesinos para que no sean engañados.
Esos documentos serían contratos similares a los de carácter civil, en los que se establezca el tiempo de duración, el precio y causales de anulación, como lo existen en los referidos contratos legales.