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La inflación de la zona euro supera el objetivo del BCE por el alza del petróleo y el gas
La inflación de la zona del euro se ha disparado este mes por encima del objetivo del 2% del Banco Central Europeo debido al aumento de los precios del petróleo y el gas.

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La inflación de la zona del euro se disparó este mes por encima del objetivo del 2% del Banco Central Europeo debido al aumento de los precios del petróleo y el gas, lo que agrava el dilema de política monetaria, ya que el encarecimiento de la energía frena el crecimiento, pero también corre el riesgo de generar una espiral inflacionista que se autoalimenta.
Los precios del petróleo casi se han duplicado como consecuencia de la guerra con Irán y el BCE debate ahora si subir los tipos de interés para evitar que este repunte se consolide en el precio de otros bienes y servicios.
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La inflación general en los 21 países que comparten el euro saltó al 2.5% en marzo desde el 1.9% del mes anterior, por debajo de las expectativas del 2.6% en una encuesta de Reuters a economistas, ya que los costes energéticos subieron un 4.9 por ciento.
Por su parte, la cifra de la inflación subyacente, que excluye los alimentos y la energía y que es objeto de especial atención, cayó del 2.4% al 2.3%, según mostraron el martes los datos de Eurostat, la agencia de estadísticas de la UE.
¿Subir o ignorar?
La teoría económica básica sostiene que los bancos centrales deberían ignorar las perturbaciones puntuales de los precios generadas por las interrupciones del suministro, especialmente porque la política monetaria actúa con un gran desfase temporal.
Pero un rápido aumento de la inflación energética puede extenderse fácilmente si las empresas empiezan a incorporarlo a los precios de venta y los trabajadores comienzan a exigir salarios más altos para compensar la pérdida de renta disponible.
El público también podría empezar a dudar de la determinación del BCE si este permanece inactivo, lo que reforzaría los argumentos a favor de las subidas de tipos incluso en caso de episodios de inflación elevados pero no tan persistentes, según afirmó la semana pasada la presidenta del BCE, Christine Lagarde.
Los mercados financieros prevén ahora tres subidas de tipos de interés por parte del BCE este año, la primera de ellas en abril o junio.
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Mientras que algunos dirigentes monetarios, como el influyente presidente del Bundesbank, Joachim Nagel, afirmaron que una subida de tipos ya en abril era una opción, otros, entre ellos la miembro del del BCE Isabel Schnabel, han una actuación precipitada.
No obstante, coinciden en que el BCE debe actuar si la energía empieza a generar presiones de precios de segunda ronda, especialmente dado que la inflación interna lleva años por encima del 2 por ciento.
La inflación de los servicios, la partida más importante de la cesta de precios al consumo y el indicador clave de la inflación interna, cayó al 3.2% en marzo desde el 3.4% del mes anterior.
Parte del problema radica en que el BCE tardó en reconocer el problema de la inflación en 2021/22, argumentando durante meses que el repunte era transitorio y que pasaría. Solo subió los tipos cuando el crecimiento de los precios alcanzó el 8%, lo que obligó al banco central a emprender el ciclo de endurecimiento más pronunciado de su historia. Pero el bloque del euro se encuentra ahora en una situación muy diferente, por lo que las comparaciones con 2022 no son del todo válidas.
Los tipos ya son más altos, la política presupuestaria es más restrictiva, el mercado laboral lleva meses debilitándose y no existe una demanda acumulada generada por los confinamientos de la era pandémica.
La próxima reunión del BCE tendrá lugar el 30 de abril.



