La reforma fiscal de Estados Unidos conllevará 11 cambios relevantes en su texto final que pueden repercutir en las empresas mexicanas que efectúan negocios en ese país, expuso la consultora internacional KPMG.

El socio de Impuestos Internacionales, Manuel Rico, y el socio líder de Impuestos Corporativos de KPMG en México, Agustín Vargas, señalaron que existen diferentes aspectos de la misma que serán analizados posteriormente por el Servicio de Rentas Interno de ese país, para publicar reglas que brinden mayor certidumbre sobre los cambios realizados a dicho marco.

En un análisis, los especialistas de KPMG afirmaron que ésta es la reforma tributaria más importante en ese país en los últimos 30 años, cuyo objetivo primordial es hacer más competitivo a Estados Unidos en el ambiente global pues, según los analistas de ese país, la tasa corporativa de 35% era insostenible.

Así, en los 11 puntos clave que influirán en empresas mexicanas, está el establecimiento de tasas menores para personas físicas y se elevan los rangos en que se aplican, reduciéndose la tasa máxima de 39.6 a 37% y, como medida compensatoria, disminuyen las deducciones personales.

El segundo inciso es la reducción del impuesto corporativo a partir del 1 de enero del 2018, de 35 a 21%, que era el más alto de todos los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, eliminándose las tasas progresivas que existían.

En tercer lugar, a partir de este año, las pérdidas fiscales sólo podrán aplicarse en 80% de la utilidad fiscal de cada ejercicio hasta consumirse, cuando anteriormente se podían aplicar sin ninguna condición con una limitante de 20 años.

Como cuarta posición está el establecimiento de una deducción inmediata de las inversiones que se lleven a cabo en activos fijos nuevos y usados, siendo aplicable esta deducción por aquellos activos adquiridos a partir del 27 de septiembre del 2017 y hasta antes del 2023, fecha en que disminuyen los porcentajes de deducción.

El quinto factor que repercutiría en empresas mexicanas es el establecimiento de alguna forma sus propias reglas para evitar la erosión de la base fiscal, y se limita la deducción neta de intereses por el excedente a 30% del ingreso gravable ajustado del contribuyente, después de otras posibles limitantes sobre la deducción de intereses.

En sexto lugar, en impuestos internacionales, las modificaciones más significativas son las relativas al cambio de un régimen fiscal sobre una base mundial a uno territorial y la imposición de un nuevo gravamen a los pagos efectuados a afiliadas residentes fuera de EU por el uso de intangibles y servicios.

En la posición siete se sitúa la repatriación de capitales. Las utilidades que obtengan empresas estadounidenses a través de subsidiarias extranjeras estarán exentas del pago siempre que el accionista corporativo de ese país posea, al menos, 10% de la entidad foránea.

Como octavo punto, KPMG puso a los impuestos por ingresos de intangibles en el extranjero, ya que la excepción al régimen territorial es la inclusión obligatoria de los ingresos que se obtengan a través de subsidiarias extranjeras por intangibles explotados en el extranjero.

El noveno factor se refiere a los impuestos por ingresos de intangibles, sobre lo cual con el fin de promover la migración de intangibles hacia Estados Unidos, se establece una tasa reducida de 13.125%, que aumentará a 16.406% a partir del 2026 para este tipo de ingresos que obtengan empresas residentes en ese país por la venta o renta a empresas extranjeras.

En el décimo sitio ubicó a la limitación de deducciones de pagos efectuados a partes relacionadas residentes en el extranjero, referente a operaciones híbridas (aquellas que se consideran como regalías o intereses de acuerdo con la legislación de EU, pero no se gravan el otro país) .

El undécimo punto es el establecimiento de un impuesto antierosión aplicable a pagos a partes relacionadas por concepto de intangibles, intereses, servicios e inversiones en activos fijos que se pretendan deducir en EU.