Los programas de alivio a la pobreza Prospera, el de pensiones no contributivas para adultos mayores y el de Proagro son 10 veces más efectivos para reducir la desigualdad de ingresos que las becas gubernamentales y las transferencias que subsidian al acceso de atención médica como el Seguro Popular, advierten expertos del Fondo Monetario Internacional (FMI).

La eficacia de Prospera y Proagro para reducir la desigualdad es resultado de que se dirigen a los hogares en la parte inferior de la distribución del ingreso, refieren, mientras las pensiones para los adultos mayores garantizan un ingreso mínimo para esta población, aun sin haber realizado aportaciones de largo plazo.

“Sin Prospera y sin las pensiones no contributivas, el índice de pobreza sería 2.3 puntos porcentuales más alto y el coeficiente de Gini (indicador de desigualdad) aumentaría de 44.9 a 46.2 en el 2016. Estas transferencias no sólo reducen la pobreza y la desigualdad general. También tienen un impacto igualador en las oportunidades”, sostuvieron.

Al interior del documento de trabajo del FMI titulado Inequidad en la Distribución del Ingreso y las Transferencias Gubernamentales de México destacan que, en contraste, las becas del gobierno a estudiantes y los subsidios para garantizar servicio médico no tienen un impacto importante en la reducción de la desigualdad, pues están sujetas al acceso de los beneficiados a la educación terciaria y a la disponibilidad de los servicios médicos.

Los autores explican que las transferencias gubernamentales han sido determinantes en el alivio de la pobreza y en la contención de las desigualdades del ingreso en México, entre el 2004 y el 2016.

“La disminución (en la desigualdad) puede atribuirse a las transferencias del gobierno, en particular a las de efectivo como las dirigidas vía Prospera y las pensiones no contributivas hacia los adultos mayores”, detallan.

Sin embargo, matizan que los programas de pensión no contributiva, como los de ayuda universal a los adultos mayores, “pueden desincentivar a la población para integrarse a un empleo formal y aportar al sistema de pensiones de largo plazo, perpetuando la incertidumbre sobre el alivio a la inequidad”.

Lo mismo sucede con los subsidios de Proagro, detallan. Que son los más altos para los hogares más pobres del medio rural y también favorecen a los niveles más bajos de los hogares de ingreso medio.

De acuerdo con el análisis, las transferencias directas de efectivo para los estudiantes de educación terciaria benefician más a los procedentes de estratos de mayores ingresos que a los más pobres.

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