El gobierno federal no tiene necesidad de acudir a los mercados financieros internacionales para financiarse en lo que resta del año, dijo Miguel Messmacher, subsecretario de Hacienda y Crédito Público, en el 13º Summit de Capital Privado en México.

Pese a no existir esa necesidad, el gobierno no descarta prefinanciarse para el 2019, siempre y cuando haya oportunidades en los mercados, explicó Messmacher.

El funcionario público, en la conferencia “Perspectivas económicas y retos para México”, destacó dos puntos: el primero, que a la economía mexicana le está yendo bien, lo que implica que existirán oportunidades de inversión en prácticamente todos los sectores del país.

En un segundo punto, a pesar de la incertidumbre que ronda al país —tanto en temas externos como internos— las condiciones están dadas para que el 2018 vuelva a ser un buen año para la economía mexicana.

No todo es miel sobre hojuelas. Los riesgos que enumeró el subsecretario de Hacienda fueron las elecciones de julio próximo, la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte y la reforma fiscal de Estados Unidos.

Sobre el último punto, Messmacher dijo que se está en pláticas con el sector empresarial mexicano para evaluar qué tantos efectos hay, o no, sobre la competitividad en la economía mexicana y, en ese sentido, si es que se tienen que realizar modificaciones al sector tributario.

“Las discusiones las estaremos teniendo tanto con el sector empresarial como con analistas, academia y organizaciones no gubernamentales para ir identificando si es necesario hacer cambios en las regulaciones (tributarias de México)”, dijo Messmacher.

Lo que sí anticipó es que el gobierno no va a aumentar el déficit público para compensar disminución en carga tributaria. Cualquier ajuste que se llegue a ponderar al marco tributario vendrá fondeado con recorte de gasto o medidas compensatorias, detalló.

A lo largo de la ponencia, el funcionario destacó puntos como el superávit primario alcanzado en México en el 2017 —que esperan repetir este año— y la tendencia a la baja del endeudamiento público del país, que, prevén, continuará este año.

Como una sorpresa positiva, Messmacher se refirió al precio de la mezcla mexicana de exportación. El estimado que se tiene para este 2018 es de 49 dólares por barril; en lo que va del año, el precio del crudo mexicano promedia 58.62 dólares por barril.

CALIFICACIONES Y PRONÓSTICOS

La estabilidad económica se vería reflejada en las distintas calificaciones soberanas del país, así como en los pronósticos de crecimiento.

Standard and Poor’s tiene una calificación crediticia de largo plazo para México de “BBB+”, con perspectiva Estable; Fitch, una nota de “A-” con perspectiva Estable, y Moody’s, de “A3” con perspectiva Negativa.

Sobre las perspectivas de crecimiento, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos elevó el pronóstico de crecimiento del Producto Interno Bruto de México a 2.5, desde 2.2% previo.

El panorama positivo también llegaría a la inflación.

Tras la presión que ejerció la depreciación acelerada del peso en los últimos meses del 2016 y el incremento en los combustibles —que llevaron a la inflación a niveles no vistos en 10 años— Messmacher espera que los precios al consumidor se sigan desacelerando y acercándose a la meta del Banco de México (3% +/- 1 punto porcentual) hacia el futuro.

“La situación ha venido mejorando en México (...) y haremos una buena entrega de administración, gane quien gane (las elecciones)”, sostuvo Miguel Messmacher.

mario.calixto@eleconomista.mx