México aún está a tiempo para aplicar políticas agresivas en el gasto público para limitar la profundidad de la recesión y acelarar la salida de la crisis que ha provocado la pandemia del Covid-19, advirtió Santiago Levy, investigador de Brookings Institution y exsubsecretario de Egresos en Hacienda a finales del 2000.

“Si bien estamos cerrando el año, y habría preferido que incluyeran en el Programa Económico para 2021 mayor endeudamiento de 2 a 2.5 puntos del PIB, podrían reforzar medidas sanitarias, otorgar algún tipo de apoyo al empleo formal y facilitar algún subsidio a las empresas, que claramente nos permitiría salir de la crisis más rápidamente”, comentó.

Durante la conferencia magistral que dictó en el marco de la XLVIII Convención Nacional del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF), Levy acotó que esta propuesta, tendría que venir acompañada de un compromiso para aumentar los ingresos públicos.

En ausencia de un mayor apoyo público “viviremos una recesión más profunda de lo necesario y pagaremos un costo social mayor al necesario”, aseveró.

Santiago Levy, que recién se retiró del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), donde fue vicepresidente de Sectores y Conocimiento, acotó que este fondeo para dar un mayor estímulo fiscal tendría que venir acompañado de una iniciativa para incrementar los ingresos públicos, incentivar la inversión y crear empleos.

Baja productividad, origen de bajo crecimiento

El problema de la baja productividad que caracteriza a México no inició en esta administración. Viene de tiempo atrás, de reglas del juego que no han estado bien hechas y que por un mal entramado, propiciaron baja inclusión social y alimentaron la  informalidad, advirtió.

Comentó que considerar la economía tan abierta que tenemos, los más de 25 años de estabilidad macroeconómica que nos caracterizan y la vigencia del tratado comercial con Estados Unidos, “uno esperaría que México registraría tasas de crecimiento de 4 o 5% del PIB anual”.

Pero la tasa de crecimiento en México apenas avanza alrededor del 2% anual, como resultado de la informalidad alimentada por el entramado de reglas y normativas a las que están sujetos los sectores laboral, fiscal, y de seguridad social, aseveró.

Este entramado regulatorio no ha hecho más que desincentivar a la formalidad de las empresas y de los trabajadores. Aclaró que este bajo crecimiento tampoco ha sido resultado de una baja preparación del capital humano, pues en los años que lleva investigando, se percató que las empresas no alcanzaron a evolucionar lo suficiente para demandar a profesionales de alto nivel como los que sí se han preparado ya en el país.

Hizo rerencia a su investigación más reciente, Una Prosperidad Compartida: Transformando la Seguridad Social en México para Crecer con Equidad, para explicar que la productividad de México está estancada desde la crisis de 1995, y que ese mal entramado legal ha hecho que se inviertan recursos en empresas improductivas.

Explicó que en México estamos acostumbrados a impulsar reformas del sistema social de forma independiente y sin analizar la relación que tienen con el sistema tributario, lo que no favorece a tener un sistema de seguridad social más próspero y menos desigual.

Apoyar al BID

Santiago Levy accedió a comentar sobre el reciente relevo en la presidencia del BID donde por primera vez, quedó al frente un funcionario no latinoamericano.

“Mi preferencia habría sido un presidente latinoamericano”, admitió. El hecho de que quedase al final un funcionario de fuera de la región “refleja el fracaso del liderazgo latinoamericano; no de México, ni de Brasil, ni de Argentina, es un fracaso de toda la región porque no consiguieron un diálogo entre todos los países para construir una candidatura que sumara y se creó un vacío”.

El BID, dijo, es una institución a la que tiene alto aprecio, y por ello hizo un llamado a apoyar y desearle el mayor de los éxitos al nuevo presidente del BID, Mauricio Claver Carone.

Pues el BID puede hacer mucho por México y por Latinoamérica en la salida de la crisis.

“Ahora tenemos ya presidente en el BID, y nos toca sumar esfuerzos, dar vuelta a la hoja y ayudarle a tener un gran éxito”.

ymorales@eleconomista.com.mx