La Casa Blanca anunció que reducirá el monto de su proyecto de ley de infraestructura de 2.25 billones a 1.7 billones de dólares, en un esfuerzo por llegar a un acuerdo con legisladores republicanos.

El esfuerzo representa el deseo del equipo del presidente Joe Biden de involucrarse con el partido de la oposición en un tema que el mandatario demócrata ha convertido en una prioridad de sus primeros días de mandato.

Pero las dos partes siguen estando muy distantes, y una persona familiarizada con el asunto dijo que los republicanos del Senado no veían la nueva propuesta como una mejora significativa de la versión original del presidente estadounidense Joe Biden.

La portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, destacó que algunos aspectos que se habían eliminado se incorporarían a otros proyectos de ley.

“Esta propuesta muestra la voluntad de reducir el tamaño (del paquete), cediendo en algunas áreas que son importantes para el Presidente mientras se mantiene firme en otras que son vitales para reconstruir nuestras infraestructuras e industrias del futuro”, dijo a periodistas la portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki.

La portavoz agregó que algunos aspectos que se habían eliminado de la nueva propuesta, como las inversiones en investigación y desarrollo, encontrarán su vía en otros proyectos de ley.

Una nota de la Casa Blanca mostró que la nueva propuesta de Biden reduciría el gasto en banda ancha a 65,000 millones de dólares. El gasto en carreteras, puentes y grandes proyectos de infraestructura bajaría a 120,000 millones de dólares, desde 159,000 millones, pero muy por encima de los 48,000 millones que desean los republicanos.

Psaki señaló que, al reducirse el costo global del paquete, también se reduciría la necesidad de pagarlo. Sostuvo que Biden mantuvo su compromiso de no aumentar los impuestos a las personas que ganan menos de 400,000 dólares al año, sostuvo la portavoz.

Cambio climático

El plan de la Casa Blanca, que los republicanos han tachado de demasiado caro, trataría de abordar el cambio climático y cuestiones sociales como el cuidado de los ancianos, además de revitalizar las infraestructuras de transporte tradicionales.

El costo de las inversiones se sufragaría aumentando los impuestos a las empresas estadounidenses y a los estadounidenses ricos. Legisladores republicanos han dicho que no aceptarían un alza de impuestos.