El acuerdo al que llegaron las autoridades financieras mexicanas y el Fondo Monetario internacional (FMI) para mantener sin cambio el monto que cubre la Línea de Crédito Flexible (LCF) “constituye un factor positivo para impulsar la confianza de los inversionistas en México y su marco macroeconómico”, aseguraron analistas de Banorte-IXE.

“Nuestro país contará con un amortiguador de 61,000 millones de dólares para los próximos 12 meses (que corresponden a la Línea de Crédito Flexible)” al que se añaden 194,361 millones de dólares de reservas internacionales representando un escudo importante para lidiar con el entorno complejo derivado de la pandemia o cualquier otro riesgo que pueda surgir”, explicó el equipo de estrategas liderados por el director general Adjunto de Análisis Económico y Relación con Inversionistas de la firma, Gabriel Casillas.

Aparte, analistas de Barclays y de Franklin Templeton refirieron la experiencia de Colombia, que recientemente activó la LCF para compensar, el desplome de ingresos públicos ante la contracción económica. Consideraron viable hacer algo similar en México, específicamente para restar presión financiera de corto plazo a Pemex.

Esta opción de aprovechar la LCF para cuestiones presupuestales fue planteada por el director del Departamento del Hemisferio Occidental del organismo, Alejandro Werner en abril, para el caso mexicano.

Restar presión a Pemex

El jefe de Research para América Latina en Barclays, Marco Oviedo, comentó que la flexibilidad de la línea de crédito abierta con el FMI, puede ser aprovechada para encontrar algún mecanismo que permita otorgar viabilidad financiera a Pemex, restándole presiones de corto plazo.

Esta opción sería viable garantizando que el objetivo es utilizar esos recursos para hacer una recompra de deuda de Pemex, subrayó.

Aparte, el administrador de fondos de Franklin Templeton, Luis Gonzali, comentó que “hace sentido armar un swap donde tomen parte de la línea de crédito, que cobra una tasa mucho más baja (0.40%) para prepagar la deuda de Pemex, sobre todo si tomamos en cuenta que la empresa productiva del Estado está pagando en el mercado una tasa de 6 o 7%”, refirió.

El estratega de Barclays destacó que definitivamente “no se podría usar para financiar deuda nueva de Pemex. No es ortodoxo y tendrían que pasar también el filtro del FMI, pero podrían usar el argumento de que es una operación para preservar la estabilidad macroeconómica”.

Liquidez millonaria en dólares, para responder

De hecho, la carta de ratificación viene acompañada con un diagnóstico de la situación económica y financiera donde el Directorio del FMI advierte que este amortiguador de liquidez en dólares también se apuntala con los “los acuerdos bilaterales” entre bancos centrales, como la línea swap abierta entre la Reserva Federal y Banco de México.

De manera que al sumar los recursos a los que tiene acceso México con la LCF, más las reservas internacionales y la línea swap con la Fed, el país cuenta con una disponibilidad de 313,546 millones de dólares para responder al mercado en caso de presentarse un choque financiero.

Los estrategas del banco mexicano consignaron que “este mecanismo de mitigación de choques permite que el país pueda cumplir con los estándares internacionales en cuanto a la cobertura de importaciones, deuda externa e incluso obligaciones totales con inversionistas extranjeros”.

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