El impuesto mínimo global para los corporativos entrará en operación en el año 2023, una vez que finalice la labor técnica de coordinación entre países sobre los beneficios y derechos fiscales de corporativos y jurisdicciones donde obtienen las ganancias, aún si no tienen presencia física en el territorio, informó la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Tras la reunión que sostuvieron 139 países, incluido México, en el grupo del marco Inclusivo de la OCDE, el secretario General de la Organización, Mathias Cormann precisó que “los participantes de la negociación fijaron un calendario ambicioso para la conclusión de las negociaciones, que supone dedicar el resto de este año a finalizar la labor técnica de coordinación mínima internacional así como ocupar el año entrante para que cada país realice las modificaciones pertinentes en sus marcos tributarios locales”.

La tercera y última fecha de este calendario de operación, contempla la aplicación efectiva del impuesto mínimo global para el 2023.

De acuerdo con el líder de la organización internacional, son 130 jurisdicciones y países los que llegaron al acuerdo, y entre todos representan 90% del PIB. Sin embargo, el Marco Inclusivo de la OCDE está integrado por 139 naciones, lo que significa que nueve jurisdicciones que no se han adherido.

En un comunicado, que recoge las palabras del secretario Cormann, detallan que el impuesto mínimo global forma parte de una reforma fiscal internacional que busca actualizar elementos clave del sistema tributario mundial.

Se refiere a la posibilidad de contemplar en el marco de obligación tributaria la operación de multinacionales, que aún teniendo domicilio fiscal en otras latitudes generan beneficios en distintos países. Ganancias que estarán sujetas al gravamen del país donde otorgan sus servicios.

Los pilares

El acuerdo al que se llegó y que está en poder de El Economista, detalla que la reforma fiscal mundial acordada por los 130 países y coordinada por la OCDE, consta de dos partes o pilares.

El primero tiene por objeto garantizar que las grandes empresas multinacionales paguen impuestos cuando operen y obtengan beneficios, lo que añade certidumbre y estabilidad al sistema internacional.

Mientras el segundo pilar tiene que ver con la coordinación de la nueva normativa internacional con el marco tributario doméstico, un paso que busca restar competitividad a los países pues anula la posibilidad de que otorguen deducciones a los corporativos multinacionales que están sujetos de ser gravados.

Tasa y sanciones

En el mismo acuerdo detallan que los grandes corporativos tendrán que pagar un impuesto de, al menos, 15% sobre las ganancias para empresas multinacionales con utilidades superiores a los 24,000 millones de dólares.

Se plantea que las reglas se incorporen a la legislación doméstica en el 2022, pero que sea hasta el 2023 cuando entren en vigor.

Un análisis desarrollado por el banco de inversión Morgan Stanley muestra que la aplicación de un impuesto mínimo global de 15% duplicará la carga fiscal de los corporativos, siendo los más afectados los que se dedican a los servicios digitales, actividades tecnológicas e incluso farmacéuticas.

Recursos fiscales, para reparar daños

El secretario Cormann refirió en un comunicado que “después de años de intensa labor y negociaciones, este paquete histórico asegurará que las grandes empresas multinacionales paguen una parte justa del impuesto en todas partes”.

Asimismo, el funcionario afirma que el citado paquete, de medidas fiscales “otorgará recursos suficientes parar reparar los presupuestos públicos, facilitar el retorno de las cuentas nacionales al balance fiscal y para redistribuir inversión pública para servicios esenciales que apuntalen la calidad de la recuperación económica de los países”.

Cabe recordar que la misma OCDE tenía una estimación preliminar de que el impuesto de corporativos a una tasa mínima de 12.5%, podía generar una recaudación que fluctuaría entre 50,000 y 80,000 millones de dólares anuales a nivel global.

El secretario Cormann sostuvo que “este paquete no elimina la competencia fiscal, sino que establece limitaciones acordadas multilateralmente”.

La secretaria del Tesoro de Estados Unidos, Janet Yellen, dijo que este acuerdo finaliza una “carrera a la baja” en materia tributaria y permitirá inversiones críticas en infraestructura, educación y alivio por la pandemia.

En un comunicado,  Yellen confió que el acuerdo “garantizará que las corporaciones asuman una parte justa de esa carga”.

Para tener en cuenta

• Son 130 los países y jurisdicciones que apoyan el acuerdo del impuesto mínimo global para los corporativos.

• Los 130 países y jurisdicciones que suscribieron el acuerdo representan más de 90% del PIB mundial.

• La definición final del acuerdo es para Octubre de 2021.

• En el 2022 se espera la armonización de la regulación global con la normativa tributaria doméstica de los países.

• La ejecución y aplicación del Impuesto está programada para el 2023.

• Son dos los pilares en los que se sustenta la reforma fiscal internacional: La distribución más justa de beneficios y derechos fiscales entre los países con respecto a las multinacionales más grandes y el impuesto mínimo corporativo global de al menos 15 por ciento.

ymorales@eleconomista.com.mx

kg