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Opinión

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EU nos va a dar gas

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Jonathan Ruiz Torre | Parteaguas

Jonathan Ruiz Torre

Esto está escrito en términos literales: Estados Unidos nos va a dar gas. Eso puede salvar las finanzas de la CFE.

Si siguieran el cable con el que cargan su celular, no mediría un metro, sino probablemente 10 mil metros, hasta llegar a una turbina parecida a la de los aviones.

Esa turbina produce la electricidad que están usando. Para que funcione, la CFE o alguno de sus proveedores está inyectando gas natural que se quema mientras ustedes leen este texto. En los hechos, México ya no se mueve sin gas natural.

Ese combustible ayer cotizaba alrededor de 3 dólares por millón de BTU. Es un término técnico, pero así se mide. Lo importante es esto: en otros tiempos ese producto ha superado los 15 dólares, por ejemplo después de que China se integró a la OMC hace unos 25 años; incluso tras la pandemia superó los 8 dólares por millón de BTU.

¿Cómo es posible que hoy cotice cerca de 3 dólares en la región del Golfo de México? ¿Cómo es que no se ha disparado ante la guerra en Irán y la amenaza de ataques contra los barcos que lo transportan por el estrecho de Ormuz?

Un ataque con drones contra Catar obligó a detener su enorme producción de exportación y los precios subieron, pero menos de lo previsto.

Es cierto que en Europa el precio del gas subió alrededor de 40 por ciento esta semana ante los bombardeos en la región. No es poca cosa. Pero no estamos hablando de una multiplicación en la tarifa, sino de un aumento relevante.

Bienvenidos al nuevo mundo del gas natural licuado (GNL) de Estados Unidos, que se convirtió en el mayor exportador mundial.

Ese país recibió inversiones sustanciales en terminales de exportación durante los últimos diez años. Y eso cambió el balance energético del mundo, antes mucho más dependiente de los países árabes.

El cambio ocurrió principalmente a lo largo de la Costa del Golfo, con el propósito de capitalizar la demanda mundial de gas natural en mercados como Europa y Asia.

Unos 100 mil millones de dólares han sido invertidos por empresas para vender gas producido en buena medida mediante la tecnología del fracking en reservas ubicadas cerca de la frontera con México: el llamado shale gas.

Solamente Cheniere ha invertido unos 50 mil millones de dólares durante la última década en sus instalaciones, incluyendo Corpus Christi.

Otro proyecto, de Venture Global en Plaquemines, ofrece una capacidad nominal cercana a mil 300 millones de pies cúbicos diarios.

Desde 2016, la capacidad de exportación estadounidense se ha ampliado a ocho terminales que transportan alrededor de 15 mil millones de pies cúbicos diarios.

El GNL estadounidense ha ayudado a estabilizar los mercados globales, a reducir la dependencia de Europa del gas ruso tras la invasión de Ucrania y a amortiguar las perturbaciones de suministro derivadas de las tensiones en Oriente Medio.

También ha calmado los nervios de gente como Emilia Calleja, directora de la monopólica empresa estatal Comisión Federal de Electricidad, que tiene una deuda de 483 mil millones de pesos (unos 25 mil millones de dólares), 1.5 por ciento menor que la de 2024.

Pero la empresa también enfrenta pagos pendientes con proveedores 14 por ciento mayores que el año anterior. El IMCO advierte que suman 57 mil 200 millones de pesos que muchas compañías aún no pueden cobrar. Cada peso cuenta y no estamos para gastarlos en gas caro.

De ahí la relevancia de tener como vecino al mayor proveedor de gas exportado del mundo.

Aunque ese proveedor cada vez tiene más clientes que competirán con México por cada millón de BTU, lo que anticipa que difícilmente el precio bajará mientras no se estabilice Irán y las regiones vecinas.

Ese contexto explica, por cierto, el reciente interés del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum por destrabar la estancada producción de gas natural en México mediante el fracking. Seguimos.

Jonathan Ruiz Torre

Comunicólogo por la UANL, con estudios sobre Mercados de Petróleo, Gas y Energía en la Universidad de Houston. Fue reportero y editor de información de Negocios en Milenio, El Norte y en Reforma, en donde fundó la columna institucional Capitanes. Fue Director General de Información Económica en El Financiero y fundador de la revista Bloomberg Businessweek México. Como Director General de Proyectos Especiales de El Financiero encabezó los esfuerzos de contenidos digitales de la organización. Desde 2014 escribe su columna Parteaguas, dedicada a negocios disruptivos y tecnológicos, que tiene réplica en un podcast: Parteaguas Diario y en redes sociales @parteaguasclub.

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