Las presiones inflacionarias persisten, consideraron analistas luego de darse a conocer que en el mes patrio la inflación repuntó y regresó al nivel de 6.0%, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

El Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) reportó un avance mensual de 0.62% respecto a agosto, mientras que a tasa anual repuntó y se ubicó en su mayor nivel desde abril pasado, cuando registró 6.08 por ciento.

Los analistas esperaban este resultado. De acuerdo con un sondeo de Reuters, el mercado pronosticó una inflación de 5.99% durante el noveno mes del año, luego del registro de 5.59% anual de agosto.

Con el dato, la inflación queda por séptimo mes consecutivo fuera del rango objetivo del Banco de México (Banxico) de 3% +/-1 punto porcentual, además de generar una revisión al alza de los estimados de algunas instituciones sobre el comportamiento de los precios al cierre del año, los cuales coinciden en que será por arriba de 6.0 por ciento.

“Estamos revisando nuestro pronóstico desde 6.05 hasta 6.50%, aunque consideramos que el balance de riesgos sobre esta estimación se encuentra sesgado al alza. Con el dato de septiembre, la inflación interrumpe una racha de cuatro meses consecutivos a la baja, lo que constituye un nuevo shock sobre la tendencia observada, pues hace apenas unas semanas se esperaba que la inflación volviera a incrementarse significativamente hasta noviembre”, señaló Marcos Daniel Arias, analista de Monex.

En lo que va del año, el tema de la alta inflación ha prendido los focos rojos de los bancos centrales a nivel mundial ya que, pese a que en un inicio se pensó que sería un efecto temporal por la pandemia del Covid-19, ésta ha perdurado y se espera continúe.

El Banco de México prevé que la inflación regrese a su objetivo hasta el 2023. Con este escenario los analistas esperan que la autoridad monetaria, en su próxima reunión vuelva a aumentar su tasa. Actualmente, se encuentra 4.75% y el consenso del mercado ha comenzado a descontar, al menos un alza de 25 puntos base.

Aumento de gas LP pega

Al interior del reporte del Inegi se observó que el incremento mensual que presentó el gas LP, pese al control de precios, fue lo que más pegó a la inflación en septiembre.

El precio del gas LP aumentó 4.73% respecto a agosto, siendo así el genérico con mayor impacto en la inflación general, seguido por el jitomate y la cebolla, cuyos precios aumentaron 13.06 y 27.05%, respectivamente.

En su comparación anual, la inflación subyacente se ubicó en 4.92%, un nivel no visto desde agosto de 2017 y en clara tendencia alcista. Esto como resultado de un aumento en los precios de las mercancías de 6.26 y de 3.43% de los servicios.

Estanflación

Alejandro Saldaña, subdirector de Análisis Económico de Monex, indicó que el último repunte de los contagios por Covid-19 impactó las cadenas globales de proveeduría y distribución, lo cual se une a un riesgo de una crisis energética al cierre del año ante los bajos inventarios de petróleo y gas, y una mayor demanda por éstos en el invierno.

“Los altos precios de energéticos impactarían directamente a genéricos como las gasolinas y el gas de uso doméstico, e incrementarían los costos de producción de forma generalizada, que pudieran ser traspasados, al consumidor final. En un caso extremo, la escasez de energéticos inducirá nuevos cuellos de botella, mayor escasez y, en consecuencia, incrementos en los precios de bienes y servicios, si se inducen paros en algunas industrias para racionalizar el uso de la energía. Por último, el tipo de cambio podría experimentar más episodios de volatilidad, ante el inicio de la normalización de la postura monetaria de la Reserva Federal”, añadió.

Este pronóstico, junto con la previsión de la desaceleración de la actividad económica, abren la puerta a la estanflación, indicó Gabriela Siller, directora de Análisis Económico y Financiero de Banco Base.

“En los 70 la estanflación fue provocada por los precios del petróleo ante falta de suministros. Ahora, podría darse por la escasez de energéticos, interrupciones en las cadenas de suministro y altos costos de transporte, al presionar al alza a la inflación y a la baja a la actividad económica”, dijo.

En cuanto a la comparación anual, la inflación subyacente se ubicó en 4.92%, un nivel no visto desde agosto de 2017 y en clara tendencia alcista. Esto como resultado de un aumento en los precios de las mercancías de 6.26% y de 3.43% de los servicios.

ana.martinez@eleconomista.mx