Los ministros de Economía de la zona euro (Eurogrupo) se negaron a liberar nuevos fondos del rescate de Grecia ante la resistencia de Atenas a acatar los dictados de sus acreedores (CE, BCE y FMI).

Jeroen Dijsselbloem, presidente del Eurogrupo, aseguró antes de la reunión mensual de los ministros, celebrada en Bruselas, que las diferencias con Atenas podrían todavía tardar dos semanas en resolverse.

Las discrepancias giran en torno al alza de impuestos necesaria para cubrir parte del déficit público, la limitación del poder público en la gestión de las entidades financieras y el endurecimiento de la ley de ejecución de hipotecas para facilitar los desahucios.

El desacuerdo paraliza el desembolso de 2,000 millones de euros que Grecia debía haber recibido en octubre con cargo al rescate de 86,000 millones de euros aprobado en agosto.

Se trata del primer tropiezo de ese tercer rescate, puesto en marcha tras el fracaso de los dos anteriores y tras un semestre de tensísimas negociaciones entre la zona euro y el gobierno de Alexis Tsipras, que se resistía a seguir bajo la tutela de sus acreedores. Tsipras aceptó finalmente un tercer rescate ante la amenaza de que Grecia fuera expulsada por Berlín.

Desde entonces, Bruselas teme que en cualquier momento Atenas se rebele contra las nuevas exigencias. Por ahora no estamos demasiado inquietos, pero esperamos que estas primeras diferencias no supongan una vuelta a las dilaciones en el cumplimiento de las medidas pactadas , mencionaban fuentes del Eurogrupo antes de la reunión.

Las mismas fuentes apuntaban la conveniencia de pactar cuanto antes la liberación de los nuevos fondos, para dejar claro que el rescate está encarrilado. Pero las discrepancias entre los acreedores y Atenas parecen, de momento, insalvables. El Eurogrupo volverá a reunirse el 23 de noviembre y el 7 de diciembre, fechas en las que se espera poder alcanzar un acuerdo.

Atenas ya ha recibido 13,000 millones de euros con cargo al tercer rescate, destinados, sobre todo, a saldar sus deudas con el BCE y sus atrasos con el FMI. Ahora espera utilizar los 10,000 millones de euros asignados para la recapitalización de la banca que, según el BCE, necesita 14,000 millones de euros. Y antes de final de año espera otros 3,000 millones de euros, en dos tramos. Pero de momento, el dinero de la banca y los 2,000 millones del primer tramo no han salido de caja.