Ben Bernanke nuevamente enfrenta la posibilidad de que la deflación pueda estar regresando. En esta oportunidad, no obstante, el arsenal de las herramientas monetarias del Presidente de la Fed parece estar severamente agotado.

Una de las medidas preferidas de la Fed sobre la inflación, el índice subyacente de precios al consumidor subió apenas 0.9% anual en abril, el menor avance desde 1966. La mayoría de los miembros de la Fed quisiera ver esa cifra cercana a 2 por ciento.

Asimismo, las medidas no ortodoxas que ha adoptado la Fed para estimular la economía tienen un alto costo, incluyendo una mayor interferencia política en los asuntos monetarios.

Como parte de sus medidas de emergencia, la Fed no sólo redujo las tasas de interés a cerca de cero, sino que también compró unos 1.7 billones de dólares en bonos hipotecarios y del Tesoro, ampliando el total del crédito circulante en el sistema bancario a más de 2.3 billones de dólares.

Pero tras haber actuado tan agresivamente, el espacio de la Fed para nuevas maniobras está restringido.

Parte de la tendencia bajista de la inflación ha sido impulsada por un declive en el costo de las casas, que se espera toque fondo en los próximos meses, pero un fuerte retroceso en los precios de las materias primas, que llevó a los precios del petróleo a desplomarse unos 20 dólares en apenas tres semanas a cerca de 68 dólares el barril, sugiere que la tendencia de deflación probablemente persista.

Y con Europa inmersa en una profunda crisis de deuda que amenaza con traer de vuelta los días de restricción crediticia que se vivieron a finales del 2008, la posibilidad de un indeseado declive de precios lleva a preguntarse qué podrían hacer los funcionarios de la Fed si la deflación se asienta.

La Fed ya ha puesto en práctica varias de las medidas ideadas por Bernanke para enfrentar la deflación, incluyendo el compromiso a mantener las tasas bajas por mucho tiempo, por eso, ahora tiene un espacio limitado para maniobrar.

Los medidores del mercado muestran que las preocupaciones crecen entre los inversionistas. El jueves pasado, el diferencial entre los rendimientos de las notas referenciales del Tesoro y los de la deuda protegida contra la inflación cayeron a sus mínimos desde octubre, indicando que muchos ven la deflación como una verdadera posibilidad.