La comisión que investiga en el Congreso español la crisis financiera, el rescate bancario y la quiebra de las cajas de ahorro comienza mañana martes a investigar la caída de Banco Popular en junio del 2017, intervenido y finalmente vendido por un euro a Santander en junio del 2017.

La resolución de Popular por parte de la Junta Única de Resolución (JUR) se produjo precisamente semanas antes del inicio de la actividad de la comisión que preside la diputada de Coalición Canaria, Ana Oramas, que decidió entonces dedicar un bloque específico a esta resolución.

Tras recibir comparecencias en las que se trató este tema, como la de la propia responsable de la JUR, Elke König, la comisión decidió solicitar un período extraordinario de sesiones en julio en las que tratar de forma exclusiva este caso.

Las comparecencias se iniciarán a primera hora del martes con Ignacio Pardo, uno de los inspectores del Banco de España que examinó el Popular. No acudirá su compañera Carmen Hernández, pese a que así estaba previsto, debido a razones médicas.

El miércoles será el turno para la empresa que auditó durante más de tres décadas de Popular, PwC, recibiendo el Congreso a su presidente, Gonzalo Sánchez Martínez.

Recientemente, el Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC), dependiente del Ministerio de Economía, sancionó a esta compañía por su trabajo en las cuentas a este banco en el 2012, una decisión ya recurrida por la auditora.

Ya el jueves, el Congreso recibirá a los dos últimos presidentes del banco antes de su resolución, Ángel Ron, que trabajó en el banco desde los años 80 y que lo presidió entre el 2006 y el 2017, y Emilio Saracho, que dirigió el banco durante apenas un semestre, hasta su renuncia el 7 de junio, una vez declarada la inviabilidad de la entidad.

Por último lugar, la comisión que investiga la crisis recibirá la semana siguiente a Rodrigo Echenique, vicepresidente del Banco Santander, y elegido presidente del Popular una vez que fue adquirido por la entidad que dirige Ana Patricia Botín. Echenique comparecerá ante el Congreso el próximo miércoles 18 de julio.

CUENTAS CORRIENTE

Por otra parte, Popular perdió 380,983 cuentas corrientes en el 2017, coincidiendo con la crisis que sufrió la entidad ya desde finales del 2016 y su posterior resolución y venta a Santander en verano del pasado año. El número de cuentas del banco se situó a cierre del 2017 en 1.859 millones, 17% menos que los 2.240 millones que tenía un año antes, según datos del Anuario Estadístico de la Asociación Española de Banca (AEB).

Por categorías, las cuentas corrientes disminuyeron 12% (hasta 706,200), mientras que las de ahorro se situaron en 880,193 con una merma de 14 por ciento. El mayor descenso se produjo, no obstante, en las imposiciones a plazo. Éstas registraron un recorte de 32%, pasando de 405,700 depósitos contratados a cierre del 2016 a 272,900 depósitos en el 2017.

Las cifras de la AEB son una aproximación al impacto que la crisis de Popular ha tenido en su negocio, así como en la evolución de su base de depósitos, tanto en la etapa previa a su rescate como en los primeros meses que ha estado bajo la órbita de Santander.

Por lo que respecta al negocio, la banca no publica datos oficiales de clientes, pero la cifra de cuentas corrientes ha sido tradicionalmente la más indicativa de la base de usuarios de las entidades. No es, con todo, un indicador exacto, ya que pueden existir cuentas inactivas o clientes que sean titulares de más de una cuenta.

Desde que Santander anunció la compra de Popular, una de las máximas que se ha fijado el grupo es que la fusión debe cerrarse sin la pérdida de un solo cliente y sin perder comba en cuota de mercado.

Santander, por el contrario, ganó el pasado año 1.105 millones de cuentas, hasta dejar el número total en 8.137 millones. Representa un aumento de 15% en el año.

Las cuentas corrientes crecieron 34% y las de ahorro, 7 por ciento. Las imposiciones a plazo, por su parte, disminuyeron 33% en un entorno de escaso atractivo de estos productos por su baja rentabilidad como consecuencia de los tipos en mínimos.

Desde el 2015, buena parte de la estrategia de crecimiento de Santander gira en torno a la Cuenta 1,2,3, su producto estrella de vinculación. La entidad ha ido reduciendo las ventajas del producto (desde mañana reduce de 10,000 a 6,000 euros el saldo tope que remunera a 3%), pero Santander sigue defendiendo su atractivo para los clientes y su rentabilidad para el banco.