Colombia realizó un desembolso de la Línea de Crédito Flexible (LCF) con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por un monto de aproximadamente 5,400 millones de dólares (cerca de 2% del PIB).

Esta es la primera vez que Colombia utiliza fondos disponibles de la línea de crédito y serán destinados a la atención de la pandemia. El organismo multilateral detalló que el acceso a los recursos del FMI ayudará a satisfacer las necesidades de la balanza de pagos y brindará apoyo para la respuesta presupuestaria a la pandemia y, al mismo tiempo, permitirá a Colombia mantener suficiente liquidez internacional como seguro contra riesgos externos elevados.

Como resultado del aumento del acceso bajo la LCF el 25 de septiembre de 2020, a 17,600 millones de dólares, Colombia retiene el acceso a aproximadamente 12,200 millones de dólares bajo el actual acuerdo de dos años. Las autoridades tienen la intención de tratar este monto restante como precautorio.

“Las autoridades utilizarán el desembolso para responder a mayores necesidades de financiamiento al tiempo que mantienen fuertes reservas externas en un contexto de mayor incertidumbre global”, precisó el organismo en un comunicado.

La LCF se creó el 24 de marzo de 2009 como parte de una profunda reforma de los mecanismos de préstamo del FMI y permite a sus beneficiaros recurrir a la línea de crédito en cualquier momento y se diseñó para abordar de manera flexible las necesidades reales y potenciales de la balanza de pagos para apuntalar la confianza del mercado.

Los desembolsos no se escalonan ni están condicionados al cumplimiento de metas de política económica, como ocurre con los programas tradicionales respaldados por el FMI.

“Este generoso acceso con desembolso inicial y exento de condicionalidad se justifica por los muy sólidos fundamentos de las políticas y los marcos de políticas institucionales y los antecedentes sostenidos de los países que califican a la LCF, lo que da confianza en que sus políticas económicas seguirán siendo sólidas. Como reflejo de sus muy sólidos marcos de política y su trayectoria, Colombia mantiene el acceso al instrumento LCF desde 2009”, puntualizó el FMI.

“El FMI sigue colaborando estrechamente con las autoridades para ayudarlas a mitigar el impacto del Covid-19 en Colombia”, concluyó.

Colombia se vio obligada a elevar drásticamente su endeudamiento para atender la crisis económica provocada por el Covid-19, e incluso tuvo que elevar su meta de déficit fiscal a un 8.9% del PIB, desde una de 2.2% establecida antes de que estallara la pandemia. Para 2022, el desbalance alcanzaría un 7.6% del PIB

Incluso Moody’s cambió el panorama crediticio de Colombia a negativo desde estable, en un reflejo de los riesgos de que el choque provocado por la pandemia de coronavirus pueda dejar un impacto duradero en materia fiscal, al tiempo que mantuvo la calificación del país en “Baa2”.

La agencia evaluadora de riesgos resaltó que la estabilidad en la calificación está soportada en el registro de seguimiento de políticas macroeconómicas prudentes por parte del Gobierno.