Decir que España es como Grecia sería como comparar al Real Madrid con el Alcoyano, dijo Emilio Botín, presidente del Banco Santander.

Las comparaciones ofenden a España y los españoles, pero les empiezan a gustar a los mercados.

La Bolsa de Madrid registró ayer la segunda mayor baja del mundo, sólo detrás de Atenas.

El martes se pintó de negro por las dudas sobre el alcance del rescate a Grecia y los rumores de que España estaría negociando un salvavidas más grande.

La cifra mencionada fue 280,000 millones de euros y José Luis Rodríguez Zapatero lo desmintió, pero su mensaje no bastó para calmar a los mercados.

España no es Grecia, pero tampoco Alemania y eso preocupa a los analistas. No les gusta el déficit fiscal, el tamaño de la deuda pública ni la tasa de desempleo, que ha superado 20 por ciento.

Les disgusta, sobre todo, la dificultad del gobierno español para hacer reformas estructurales, imprescindibles para reducir el gasto público y flexibilizar el mercado laboral.

España no es Grecia, tiene razón el señor Botín. Sin embargo, y siguiendo su lógica futbolera, no hay que olvidar que el Alcorcón de segunda derrotó al galáctico Real Madrid.