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Vivienderas avanzan en el 2026 con mejores ventas y utilidades
Las cuatro empresas escrituraron 18,211 unidades y obtuvieron ingresos conjuntos por 26,457 millones de pesos durante el primer semestre, aunque persisten diferencias en sus niveles de deuda y rentabilidad

Las vivienderas enfrentan un escenario de mayor actividad en el mercado habitacional, aunque persisten retos financieros y de costos para el sector.
Las cuatro principales vivienderas mexicanas con presencia en el mercado bursátil cerraron el primer semestre del 2026 con crecimiento en ventas, ingresos y utilidades, aunque con diferencias importantes en rentabilidad, generación de flujo y nivel de endeudamiento.
Entre enero y junio, Ruba, Vinte, Ara y Cadu escrituraron 18,211 viviendas y obtuvieron ingresos conjuntos por 26,457 millones de pesos.
“Fueron meses positivos para el sector, pero en gran medida por el alentador desempeño de Ruba, que representó 45% de los ingresos”, comentó en entrevista Alik García, subdirector de Análisis Bursátil de Valmex Casa de Bolsa.
El desempeño del sector estuvo acompañado por mejores condiciones en las tasas de interés para la compra y construcción de vivienda, estabilidad en la confianza del consumidor y cambios en la política habitacional del gobierno federal.
Durante el primer semestre del 2026, la producción habitacional formal aumentó 7% anual, con 66,129 unidades construidas, según datos del Registro Único de Vivienda (RUV).
“El programa de Vivienda para el Bienestar ha dado un impulso muy importante, pero no es lo único. Hoy las empresas están muy sólidas, hay confianza de los consumidores y el empleo formal se mantiene”, expuso Jesús Sandoval, director general de Ruba.
Resultados con distintas posiciones financieras
Ruba registró los mayores incrementos entre las compañías analizadas. Sus ingresos aumentaron 30% durante el primer semestre, mientras que la utilidad neta creció 55 por ciento.
La empresa avanzó en su estrategia de expansión, con mayor presencia en los segmentos de vivienda media y residencial en el norte del país.
Además, registró una razón deuda/EBITDA de -0.08 veces, lo que implica una posición de efectivo superior a sus obligaciones de deuda.
Fitch Ratings le asignó una calificación AA, descrita por García como la más alta en la historia de la industria de la vivienda en México.
Consorcio Ara tuvo un crecimiento más moderado. Su utilidad neta aumentó 3.5% durante los primeros seis meses del año.
La compañía generó 379 millones de pesos de flujo de efectivo libre y mantuvo una razón deuda/EBITDA de 0.27 veces.
Con esta posición financiera, Ara se prepara para la entrega de nuevos proyectos en Mérida durante el 2027.
Vinte y Cadu enfrentan mayor presión financiera
Vinte y Cadu presentaron mayores retos financieros frente a sus competidoras, aunque ambas registraron crecimiento en ingresos.
En Vinte, la utilidad neta tuvo una evolución más limitada debido al costo integral de financiamiento.
La empresa registró una caída de 12.4% en unidades vendidas y una razón deuda/EBITDA de 2.6 veces.
La compañía también atraviesa una etapa de integración después de incorporar a Javer y Derex a su ecosistema.
René Martínez Martínez, director general de Vinte, informó que la estrategia para los próximos meses tendrá tres pilares: consolidar las sinergias entre las tres plataformas, mejorar los márgenes y mantener una asignación prudente de capital.
“Tenemos una asignación prudente de capital para cumplir con el plan de negocios que incluye crecimiento de 10% en ingresos, reducción del apalancamiento y el pago de dividendos”, expuso Martínez.
Cadu presentó el desempeño más débil del grupo, de acuerdo con García.
Sus ingresos aumentaron, pero la utilidad neta tuvo un crecimiento de 7.4 por ciento. La empresa registró una razón deuda/EBITDA de 2.85 veces, superior a la de sus competidoras.
“Concentraremos nuestros esfuerzos en fortalecer la rentabilidad, la cobranza, la continuidad de las ventas y la administración eficiente de los inventarios, con el objetivo de generar el flujo de efectivo necesario para reducir nuestros niveles de apalancamiento”, dijo Pedro Vaca Elguero, director general de Cadu.
La compañía se encuentra en un proceso de reposición de inventarios después de inaugurar dos proyectos: uno de vivienda media residencial en Tulum y otro de interés social en Playa del Carmen.
Para García, la situación financiera de Cadu es manejable, aunque cuenta con menor margen de maniobra frente a otras empresas del sector.
El precio, otro reto para la vivienda
Pese al desempeño positivo de las compañías durante el primer semestre, García consideró que los resultados fueron más moderados frente a los registrados en el 2025.
Entre los riesgos para los próximos meses identificó un eventual aumento de las tasas de interés y el incremento de la morosidad hipotecaria, que llegó a 3.20% en junio del 2026.
El comportamiento de los precios también representa un reto para el mercado.
Los precios promedio de las viviendas vendidas por Cadu, Vinte, Ara y Ruba se ubicaron entre 1.2 y 1.6 millones de pesos durante el periodo y registraron un incremento promedio de 13.7% frente al 2025.
Para Sandoval, la vivienda tendrá una contribución importante al Producto Interno Bruto (PIB) nacional durante el 2026.
Sin embargo, persisten obstáculos para aumentar la oferta y contener el encarecimiento de los inmuebles.
“La burocracia y la corrupción en algunas zonas hacen que los trámites sean muy lentos y más costosos. Se debe lograr transparencia y simplificación administrativa para la autorización de proyectos, todavía no hay avance evidente en ello”, dijo.





