¿Qué significa Óscar Washington Tabárez para Uruguay?

Una figura de mucho respeto.

Hay una frase de Bob Marley que dice: “no hay que vivir para que tu presencia se note, sino para que tu ausencia se sienta”. Así será cuando el maestro Tabárez decida irse de la selección. Muchos lo extrañarán, responde Héctor Hugo Eugui, entrenador uruguayo.

¿Cuál considera que son las claves de su éxito?

Su paciencia, que se esfuerza al máximo en todo lo que hace y que es un docente incansable. Recuerdo que cuando fue nombrado como entrenador de la selección se propuso cambiar el comportamiento de los integrantes con una base de valores.

Su primera regla fue que todos los futbolistas debían saludar, algo que pudiera parecer intrascendente, pero que define cómo es una persona.

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El maestro Tabárez jugó como defensa central y lateral derecho. “Era duro y tenía una entrega total”, recuerda Eugui, quien coincidió con él en su etapa como jugador.

Su carrera fue corta.

Inició en 1967 en el Sud América y concluyó en 1978 en el Bella Vista uruguayo por una lesión en una de sus rodillas. Al tiempo, se recibió como docente en el Instituto de Normales de Montevideo.

“Tenía que trabajar sí o sí. En esa época no podías vivir con el dinero que te había dejado el futbol”.

Fue maestro de cuarto y sexto grado de primaria por las mañanas, mientras que por las tardes era entrenador de las divisiones juveniles del Bella Vista. Luego aceptaría que se llevaba exámenes y trabajos para revisar a los entrenamientos. Poco tiempo después se hizo director de la escuela Antonio Dionisio Lussich, ubicada en el oeste de Montevideo.

“Era un maestro como cualquier otro, sólo que tenía una pasión muy grande por el futbol”, dice Nilsa Elías Bueno, directora del turno vespertino del plantel del que Tabárez fue director.

“Hasta la fecha no ha dejado de ser docente, porque siempre ha colaborado con las escuelas del país. Walter, su hermano, y también maestro de esta escuela hasta el año pasado, me contó muchas historias de él”.

Tabárez interrumpió su profesión porque el futbol lo reclamó de tiempo completo.

En el 87, Peñarol lo nombró su entrenador y ese año ganó la Copa Libertadores.

Al verano siguiente fue nombrado seleccionador de Uruguay. Calificó al Mundial de Italia 90, en el que el equipo avanzó hasta octavos de final. Ésos fueron los primeros diplomas del maestro.

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La Selección uruguaya es un depredador sin dientes al final de la eliminatoria para el Mundial de Alemania 2006. El mayor de sus problemas no es que hayan perdido el repechaje mundialista con Australia, es que carece de infraestructura moderna para sus selecciones y los jugadores no tienen las garantías de techo y alimentos cuando acuden a las convocatorias.

Desde que se fue Tabárez, cuando concluyó la Copa del Mundo de Italia 90, Uruguay sólo ha participado en un Mundial. Fue el de Corea-Japón 2002 y el equipo fue eliminado en la fase de grupos.

El maestro vino al rescate.

Presentó un plan para profesionalizar todas las divisiones, incluido la remodelación del complejo Uruguay Celeste —en el que entrenaban las selecciones—, reparó colchones e impulsó que se construyeran literas y se dieran desayunos, comidas y cenas para los seleccionados, especialmente para los de las divisiones juveniles.

“Es un hombre de pocas palabras, pero cuando habla no se anda con rodeos. Le inculcó a los jugadores lo que es ser un profesional”.

Tabárez guió a la celeste al Mundial de Sudáfrica 2010, en el que terminó en cuarto lugar. Luego la clasificó a Brasil 2014, en el que se quedó en octavos de final y, en Rusia 2018, ganó sus tres partidos en la fase de grupos. Ninguna Selección uruguaya lo había logrado antes.

En el partido de octavos de final contra Portugal cumplirá su partido 139 en la dirección de la celeste y es, junto a Joachim Low, el único entrenador en la presente Copa del Mundo que tiene más de una década en el cargo.

¿Tabárez es, junto con el ex presidente José Mujica, el uruguayo más querido por la ciudadanía?

Sin duda. Son de los grandes íconos del país, responde Eugui.

alain.arenas@eleconomista.mx