La tercera novillada de la Temporada Chica en la plaza México, con picadores y del serial Soñadores de Gloria, obtuvo luz y sombra tras los triunfos de Francisco Martínez y José Sainz, quienes se llevaron a su espuerta un apéndice cada uno; y el novillo devuelto tras escuchar los tres avisos por parte de Manuel Gutiérrez.

El primero en tocar pelo fue el guanajuatense Martínez, quien luego de lancear variado a ‘Farolero’ de La Soledad, un bravo y encastado burel que provocó tumbó al caballo y picador, y mereció los honores del arrastre lento a sus restos, cubrió de manera espectacular el segundo tercio y toreó con cadencia, temple, mando y trasmisión por ambos lados para cerrar su labor de un estoconazo y obtener la primera oreja de la tarde.

Francisco tuvo que esperar a que saliera no uno, sino dos reservas pues el astado que le correspondía se lastimó la pata izquierda y el primer reserva remató en el burladero de ayuda y se despitorró por lo que fueron devueltos.

Ante el segundo reserva, de Monte Caldera y de nombre ‘Luminoso’, un burel falto de fuerza y que terminó por rajarse, el espigado torero lanceó a la verónica, realizó un quite por caleserinas y se llevó fuerte ovación tras cubrir el tercio de banderillas para luego mostrar voluntad y buenas maneras. Le aplaudieron tras oír dos avisos.

Por su parte, el potosino José Sainz mostró grandes avances en su quehacer. Su variedad con el percal, suavidad, temple y mando en su faena de muleta ante un ejemplar débil con calidad y estilo, dejó buen ambiente entre el público asistente y le aplaudieron en el tercio.

Con el cierra plaza, ‘Cartero’ de nombre, que saltó al callejón y le cayó encima al banderillero Jorge Luna, Sainz toreó lento, con temple, mando y suavidad mientras la gente coreaba su trasteo, en un toreo sobrio y maduro pero que no termina por coronar con la espada que la dejó algo caída pero no demeritó la petición para llevarse el anhelado triunfo junto a Martínez.

En cuanto a Manuel Gutiérrez quien abrió plaza, tuvo un variado desempeño con el capote, pero en la faena de muleta se puso tremendista ante un astado que ya le había avisado al colarse por el lado izquierdo y ante el que sufrió dos primeros achuchones y, cuando se tiró a matar un tercero del que se levantó grogui y al no poder matar en tiempo, escuchó los tres avisos y vio impotente regresar vivo a los corrales a su enemigo.

Con el cuarto del festejo, un novillo reservón, el hidrocálido instrumentó una faena templada, con pases largos que le aplaudieron y adornos que le coreaba el público pero mató de pinchazo y entera y lo llamaron a saludar en el tercio.