Un día antes de que, en la sala de prensa del Real Madrid, por donde han pasado 10 entrenadores en la llamada era galáctica, Florentino Pérez anunciara la llegada de Zinédine Zidane como entrenador del primer equipo, el francés cumplía con la rutina que durante año y medio experimentó con el equipo filial de los merengues.

Tocaba turno de visitar La Roda, a poco más de 200 kilómetros de distancia de la capital española y, como era costumbre, Zidane llegó custodiado por la seguridad privada que el club contrató ante la euforia que desataba su presencia en los humildes campos de la Segunda División, que no es más que la tercera categoría del futbol español.

Es un tipo muy educado, muy correcto. Las impresiones que me dejó es que es muy simpático , relata Mario Simón, técnico del Club de Futbol de La Roda. Al finalizar la charla, previo al arranque del partido, se dieron un apretón de manos y nos dimos la suerte para el futuro, y dime si no le llegó pronto , cuando al día siguiente se convirtió en el técnico del Real Madrid.

Mario fue el último rival táctico de Zidane en la Segunda B, la categoría que ha sido la única experiencia técnica de Zinédine. Aquel partido terminó empatado a dos goles y el historial del francés al frente del Castilla arrojó una productividad de 53.6 por ciento. Nunca pudo llegar a la fase final del campeonato para buscar el ascenso a Segunda División.

Entra dentro del perfil de los nuevos entrenadores, que no son agresivos, que llevan un perfil más educado, más tranquilo y más correcto , refiere Mario Simón.

Sus rivales alaban esa compostura respetuosa, mesurada, en las victorias del club más poderoso económicamente de la categoría. ¿Impulsos? Nada que pueda condenar al francés, que incluso se ruborizaba con los halagos de miles de personas que acudían a los pequeños estadios de Segunda B, ninguno mayor a 10,000 asientos, pero con la visita de Zidane se llenaban las gradas.

Es una persona algo fría , agrega el entrenador de La Roda; aunque, en cuestiones tácticas, Zidane prefiere la emotividad y convencimiento en su discurso con los jugadores, además de tener una concepción del juego a la ofensiva.

Veía, miraba, observaba y estaba callado, me interesaba estarlo. Hablaba de vez en cuando a solas con ellos (los futbolistas) y me quedaba a hacer trabajo individual , recordó Zizou de su experiencia como segundo entrenador de Carlo Ancelotti.

Así se percibe a Zidane, como alumno del técnico italiano, que sin grandes aspavientos logró impregnar su filosofía en el plantel blanco. También como buen gestor de futbolistas consagrados, individualidades y figuras.

A menor escala, pero Zidane ya experimentó esas variables en Castilla, y su calidad de exjugador y figura del Real Madrid le otorgan un aura de admiración por parte de su plantel. Madrid otorgó a Zidane el puesto de técnico, un rol que asimila tranquilo, mesurado, casi un témpano en un club que casi siempre vive en efervescencia.

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