“Mentiría si digo que tener un equipo en la Liga Profesional de Beisbol en Panamá es rentable”, aseveró David Salayandia, presidente de la Liga. La inversión estimada para operar una franquicia está entre 60,000 y 100,000 dólares, por torneo.

Se espera que con el regreso de Panamá a la Serie del Caribe la situación cambie.

Salayandia ejemplificó: “Nosotros como Liga ayudamos a conseguir patrocinadores, a que los equipos sigan vigentes, pero todo va a cambiar. El hecho de estar en la Serie del Caribe hizo que nos llovieran patrocinadores sin llamarlos. Esperamos muy pronto tener finanzas sanas y con la incorporación de Panamá en la Serie del Caribe cambien los planes de negocio y le da un impulso enorme para que se siga desarrollando”.

La primera etapa de la Liga profesional comprendió de 1946 a 1971, posteriormente se hizo un esfuerzo porque la Liga regresara en el 2001, pero los problemas administrativos y económicos impidieron que continuara.

Para el 2011 se realizó un segundo esfuerzo y ahora suma ocho campañas consecutivas, en ese momento, se necesitaban 200,000 dólares para operar un equipo, dicha inversión fue porque todos los proyectos eran nuevos.

La Liga profesional se caracteriza por ser la que menos fanáticos convoca por juego, en relación con las otras dos competencias que se disputan de beisbol en el país: el Campeonato Nacional de Beisbol Juvenil (el cual promedia entre 5,000 y 6,000 asistentes por juego) y es disputado por peloteros menores de 18 años y el Campeonato Nacional de Beisbol Mayor (que reúne por partido aproximadamente 4,000 personas) es semiprofesional, la conforman 12 equipos y se disputa en verano. Los campeonatos son organizados por la Federación Panameña de Beisbol.

Mientras que la Liga reunió en su más reciente fase regular a 1,000 aficionados por duelo, aunque en este año sólo se jugó en el Estadio Nacional Rod Carew, el inmueble cuenta con 25,000 butacas y es regularmente las casa de las Águilas Metropolitanas y Panamá Metro, pero en esta ocasión se optó por una sede, ya que se estaban remodelando los otros dos estadios.

En consecuencia, para las organizaciones la venta de boletos no representa una ganancia. Raúl Noriega Sasso, quien fue propietario de los Diablos Rojos de Panamá, comentó: “no es fácil llevar a un equipo profesional. Las empresas privadas tienen que involucrarse en esto. El gobierno puede apoyar hasta cierto punto y lo hace, pero no puede cargar con el pago de una nómina, entonces, la taquilla no representa un ingreso significativo”.

Al tener presupuestos justos, los equipos cubren tres o cuatro plazas de extranjero, de las ocho que están permitidas, por los gastos que significa contratar a ocho peloteros foráneos.

El campeonato nacional al tener mayor presencia en comparación con el profesional, Aurelio Ortiz, periodista deportivo, explicó que “la Liga profesional no ha calado, porque el panameño es muy tradicionalista”.

Es un torneo que se disputa desde 1944. Además, los medios le dan más cobertura.

En la Liga profesional están conscientes que no es sencillo generar arraigo en la población, además de que sólo tienen representación en la parte central del país. “Le cuesta aceptar a un panameño que una franquicia lo represente, todos siguen pensado en los equipos que representan a las provincias”, añadió Aurelio Ortiz.

En la más reciente fase regular de la Liga Profesional de Beisbol se integraron peloteros panameños con experiencia en Grandes Ligas como fue Allen Córdova, quien disputó la temporada 2017 con San Diego; Javy Guerra disputó la temporada 2018 con los Padres y Severino González, quien el 2015 y 2016 fue parte de Philadelphia.

La mayor proporción que disputa la Liga profesional proviene del campeonato nacional, cuando el pelotero es dado de baja y no encuentra otro equipo para jugar tanto en el país como fuera combinan la parte deportiva con otros trabajos. “Muy pocos peloteros pueden decir aquí en Panamá que viven del beisbol solamente”, expuso el periodista deportivo.

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