Antes de ser umpire, Luz es muchas cosas más: culichi, madre soltera, amiga de su hija, fue guardia de seguridad, entrenadora de softbol de dos equipos, uno de niñas y otro de personas mayores y subraya una cosa más, “no me gustan las injusticias”.

En México —bien lo sabe Luz— la justicia y las leyes no es algo que se respeten mucho. Hace unos meses, el informe de Transparencia Internacional (TI) decía que nuestro país es uno de los más corruptos del mundo, incluyendo a quienes imparten justicia... y cuando las mujeres son las que tienen que hacerlo, la pasan peor.

Por ejemplo, Marisol Valles, a sus 20 años, fue la encargada de la policía en un municipio cerca de Ciudad Juárez, en la frontera de México con Estados Unidos, uno de los sitios más peligrosos del país.

Pero, meses más tarde, la estudiante de criminología dejó el empleo por las amenazas del crimen organizado.

No es fácil ser mujer y ser quien imparta justicia. Le ocurrió también a Virginia Tovar, la primera en dirigir un partido de Primera División en el futbol mexicano. Se retiró hace una década por falta de apoyo y con la atención mediática cuando Cuauhtémoc Blanco —ahora alcalde Cuernavaca— le dijo, “vete a lavar los trastes”. Y pues en este país vive Luz Alicia Gordoa, la primera umpire mexicana en la historia del beisbol organizado de la Liga Mexicana de Beisbol.

“En México no hay una cultura de que la mujer sea un juez, imparta justicia”, y entonces le pregunto a Luz, ¿qué es justicia?, “es como cuando un hombre golpea una mujer y tiene su castigo”.

Luz Alicia aspira a debutar en la temporada regular de la LMB. Este otoño del 2017, ya tuvo su oportunidad en la Liga Invernal y el fin de semana pasado en el estadio Fray Nano tuvo su octava participación.

The World Justice Project, organización multidisciplinaria que promueve el estado de derecho en el mundo, reveló en el 2016 que México se encontraba en el lugar 88 de 113 países que confían en las autoridades de justicia. Un año atrás, nuestro país era el número 79 de 102 naciones.

En el 2010 —ella no lo sabía—, empezaba un trabajo de siete años para estar donde ha llegado. Tenía que combinar sus empleos como guardia de seguridad y entrenadora, con su preparación como umpire. Ahora, en sus entrenamientos bajo la supervisión del director de umpires de la LMB, Luis Alberto Ramírez, menciona que la exigencia es mayor. Él hace un registro en videos y por escrito de los movimientos que hace Luz durante los juegos; la corrige, le cuestiona y envía a su Whatsapp las observaciones. Luis le exige como lo hace con los 46 umpires que tiene bajo su supervisión.

Luz reconoce el significado de la oportunidad que tiene, compara con la preparación que recibe en la Academia, donde está becada, le dan hospedaje, comidas. “La LMB te enseña a que te enfoques a tu trabajo a defenderte. Mi lema en la Liga es ‘hasta que mi cuerpo aguante’”

Luz se rige bajo el Manual de Umpires de las Grandes Ligas y las Reglas Oficiales del Beisbol 2017 de la LMB. La letra en ambas es clara, el umpire demanda un alto sentido de honestidad, ética y es la máxima figura que debe hace respetar la disciplina y el orden. Es la autoridad y puede expulsar del terreno de juego a cualquier jugador, coach, manager o substituto.

“Me gusta impartir justicia porque siempre he sido una mujer firme. Todo ser humano debe ser justo. Quiero dar igualdad a los dos equipos”. Aunque dice que (al menos en el beisbol) la justicia también depende del lugar en que se mire. “En juego depende de tu visión y ubicación donde te encuentres en el diamante”.

¿Luz, qué tiene que ocurrir para tu continuidad?

“Simplemente con la apertura a la mujer la Liga ha mejorado, falta que ellas se decidan y trasciendan con lo que empezaron. Yo soy una mujer de retos. Hay más mujeres que están luchando por esto, como Paulina Barajas, una mujer en Ciudad Juárez, y otra en Salamanca”. La oportunidad sí existe...