Las piernas apenas podían responderles a los 22 futbolistas, corría el minuto 95 y parecía que tras un gran desgaste con 34 grados de temperatura en la recta final del partido, lleno de calor, humedad y goles, todo quedaría igualado a tres entre Jaguares y Santos.

Pero no. Carlos Darwin Quintero decidió que fuera diferente, sacó fuerzas de quién sabe dónde, hizo un último esfuerzo, dejó atrás a Gerardo Espinoza, ingresó al área y aprovechó que el arquero le regaló el primer poste para mandar el balón a las redes por ese pequeño hueco para decretar el triunfo 4-3 de los de Torreón sobre los chiapanecos.

Parecía que la igualada a tres era un resultado justo para los dos equipos que salieron en busca del resultado, que no traicionaron su estilo y que tuvieron, aunque sea por minutos, la ventaja en el marcador.

Primero apareció Daniel Ludueña al 24’, instante en el que mandó un disparo que parecía no llevaba mucho, pero que Edgar Hernández, arquero de una noche desafortunada, quiso adivinar y que terminó en el fondo de su arco. Pero Jaguares respondió de inmediato y en cuestión de unos minutos ya tenía la ventaja.

Luis Gabriel Rey puso el empate al rematar una falta cobrada por Edgar Andrade, mismo jugador que habilitó a Jackson Martínez para poner el 2-1 momentáneo. Cerca del descanso Oribe Peralta mandó un golazo con un disparo de zurda, que puso la pelota en el ángulo para dejar todo nivelado para el complemento.

Daniel Ludueña fue el encargado de anotar el tercero para Santos luego de un contraataque de Quintero, al disparar fuera del área y colocar la pelota cerca del ángulo.

Y si El Hachita Ludueña hizo un doblete, Jackson Martínez no se quedó atrás y puso el 3-3 con disparo cruzado, resultado con el que parecían llegarían a Torreón.

Al final, cuando todos arrastraban las piernas, Darwin Quintero echó mano del poco oxígeno que le quedaba para darle el triunfo a Santos.

TIGRES TOMA VENTAJA EN ?CASA GRACIAS A MANCILLA

Tigres tomó ventaja en su casa. Siendo fiel a su estilo, bien parado atrás, sin correr riesgos, a la espera del momento oportuno para liquidar.

Anoche, de la mano de Héctor Mancilla, atacante que volvió luego de seis semanas sin jugar, los de Ricardo Ferretti superaron 1-0 al Morelia, cuadro al que le bastaría ganar por un gol en la vuelta para avanzar a semifinales.

Ayer parecía que poner de inicio a Mancilla era una idea poco apropiada, porque luego de seis semanas sin jugar, 11 sin arrancar un partido y 12 sin anotar era lógico pensar en su falta de ritmo, forma.

Pero no. Mancilla apareció una sola ocasión, en el momento justo, con la contundencia de sus mejores tiempos, con el festejo que hace unos meses era ya una costumbre en El Volcán, corriendo a una esquina para cruzar los brazos y levantar la mirada.

Corría el minuto 23 cuando Tigres dio una cátedra de cómo jugar de primera intención. Fue Damián Álvarez, quien inició la acción del tanto con un cambio de juego de izquierda a derecha, habilitando a Elías Hernández, mediocampista que bajó de un solo toque la pelota a Mancilla, atacante que entre el rostro y el brazo, sin hacerlo de manera intencional debido al empujón de un defensa, hizo contacto con el esférico que terminó en las redes.

De ahí en adelante todo fue precaución para los de El Tuca, una misión imposible para Monarcas, que tuvo en una acción de Rafael Márquez su oportunidad más clara, que se terminó yendo por encima.

(Con información de Carlos Herrera Lizalde)