El inconfundible carácter guerrero de los equipos uruguayos fue insuficiente para la efectividad y pragmatismo de Santos. El equipo mexicano dio un golpe de autoridad en el Grupo 8 de la Copa Libertadores y se impuso 2-0 a Peñarol en el segundo partido de la fase de grupos del torneo continental realizado en el estadio Centenario, con lo que se coloca como líder solitario del sector y con paso perfecto.

Basados en el orden defensivo de la zaga y el desequilibrio ofensivo de Darwin Quintero, los guerreros sacaron provecho de un mejor trato del balón, aunque no siempre teniendo la posesión del mismo. El delantero colombiano fue el protagonista y principal arma a la ofensiva fue quien dio el primer aviso de peligro con un disparo, apenas a los 9 minutos de juego, que detuvo el portero de Peñarol.

Con la disputa por el balón en media cancha, el roce de los jugadores provocó una serie de faltas que cortó el transcurso del juego. Fue hasta el segundo tiempo cuando un centro de Quintero, que no pudo rematar de cabeza Peralta, encontró destinatario en Jonathan Lacerda, que llegó con una barrida para empujar el balón.

El gol desestabilizó a los charrúas y reafirmó la estrategia de Santos: el contragolpe. En los minutos finales del encuentro, las faltas del equipo mexicano se volvieron una herramienta más para detener el agobio de los locales y al final fueron 22 infracciones cometidas por los visitantes, pero que no significaron peligro para la meta de Oswaldo Sánchez.

En tiempo de compensación, con los uruguayos buscando a toda costa el empate, un contragolpe llevado por Andrés Rentería, culminó con el gol de José Abella, que definió ante la salida del portero Castillo. Santos consumó la victoria y su marcha inmaculada en el torneo más importante del continente.