“Nunca he perdido un partido en la pizarra, lo bonito es la ejecución de los futbolistas”, dijo Roberto Martínez en el análisis post partido de los cuartos de final del Mundial de Rusia 2018.

Bélgica derrotó 2-1 a Brasil, en un juego donde los sudamericanos superaron en una relación de tres a uno la frecuencia de disparos y disparos a gol, donde la posesión del balón favoreció a los brasileños y con los últimos 15 minutos del partido de asedio para la portería de Courtois.

¿A qué se refería el entrenador español?

—Experiencia en el mundo del futbol y haber obtenido resultados.

—Demostrar capacidad para transmitir conocimientos tácticos y estratégicos a un grupo conformado por los mejores futbolistas del mundo.

—Manejar contextos que demandan obtener un alto rendimiento y ser capaz de instaurar una cultura para dominar la gestión grupal.

—Estar dispuesto a integrarse y trabajar en una organización que le ofrecerá soporte en instalaciones para entrenar bajo un sólido marco financiero, comercial y de comunicación.

Los cuatro puntos anteriores aparecieron en el portal oficial de la Real Federación de Futbol de Bélgica el 20 de julio del 2016.

Habían pasado algunos días desde la eliminación de la selección nacional en los cuartos de final de la Eurocopa y el entrenador Marc Wilmots dejaba el cargo de entrenador. El organismo dio un plazo de 11 días para recibir candidatos por correo electrónico y, entre las encuestas que lanzaron los medios deportivos belgas, en ninguna de las listas aparecía Bob Martínez, como le conocían en Inglaterra y donde forjó su reputación como entrenador.

“Todos me han dicho lo mismo de él en Inglaterra: trabaja duro y es un técnico innovador”, expresó Chris Van Puyvelde, director técnico de la Federación de Bélgica, básicamente el encargado de evaluar el CV de Roberto Martínez y donde en el apartado de títulos sólo aparecían el campeonato de League One, que le dio ascenso a la Segunda División a Swansea, y la Copa FA, que le ganó a Manchester City a través de algo que él mismo definió como rebeldía táctica.

Arriesgarse es la característica que define a Roberto Martínez en su trayectoria futbolística. Formó parte de la primera legión de futbolistas españoles que probaron suerte en el futbol inglés, gracias a la recientemente aprobada Ley Bosman. No era la Liga Premier, sino la Tercera División con el Wigan Athletic.

También se convirtió en uno de los primeros técnicos españoles en el futbol británico y finalmente desarrollando un esquema táctico que en Europa es considerado obsoleto, arriesgado y desequilibrado. Utilizar tres defensas.

“Me siento identificado con lo que hace Bélgica, porque juega con un sistema de tres defensores en el fondo, situación que a mí me gusta mucho, con dos carrileros. Todavía no tiene fisuras y habrá que verlo con un equipo que le haga diagonales y que lo ataquen, ya que puede sufrir. Pero es una propuesta muy interesante”, expresó Claudio Borghi, entrenador argentino, sobre el rendimiento de la selección de los Red Devils en la fase de grupos.

Admirador del futbol de posesión de Johan Cruyff, en los últimos años y con la selección de Bélgica ha desarrollado a detalle los planes de partido, según el rival a enfrentar, así venció y detalló la estrategia ante Brasil en los cuarto de final, donde colocó a Romelu Lukaku como extremo derecho, para aprovechar la potencia del delantero, y a Kevin de Bruyne como falso nueve. Además, ante los brasileños regresó a alinear a cuatro defensores.

“Lo que intentábamos era quitarle el rol de Brasil en el Mundial. Si le dejas sentirse cómodo, es imposible poderle ganar un partido. Tácticamente fuimos muy radicales. Teníamos que utilizar una de nuestras grandes armas, que es nuestro contragolpe”, analizó el técnico español que arriesgó en la pizarra para ganar en la cancha.

Así fue como cobró notoriedad en Inglaterra, cuando obtuvo la Copa FA ante Manchester City que dirigía Roberto Mancini, y que incluía a jugadores como Carlos Tevez, Sergio Agüero, David Silva, Yaya Touré.

“Tenemos individualidades, pero podemos mejorar la mentalidad”, fue una de las frases que destacó Roberto Martínez en su presentación como técnico de Bélgica.

Se refería a la constelación de jugadores en los mejores equipos de Inglaterra, una liga que conocía a la perfección. Hazard, Lukaku, De Bruyne, Courtois, entre otros, sólo habían llegado a cuartos de final en Brasil 2014 y la Eurocopa de Francia 2016. Con Bob superaron esa barrera y ya igualaron la mejor actuación de una selección en un mundial, la que obtuvo el cuarto lugar en México 1986.

El técnico que sólo disputó un juego de Primera División en España, pionero de su país en Inglaterra, desarrolla planes de partido que llevaron a los Diablos Rojos a las semifinales de Rusia 2018.

Hoy se define si da un paso más.

eduardo.hernandez@eleconomista.mx