De aquella noche de mayo del 2014 en Lisboa quedan pocos vestigios para la final de la Champions League de Milán, un duelo que reeditarán Real Madrid y Atlético de Madrid. Los que aún permanecen son los protagonistas de la jugada más importante de aquel partido: Diego Godín y Sergio Ramos.

El defensa uruguayo vio cómo el capitán madridista le pasó por en frente y se impulsó para conectar el centro de Luka Modric, mandando el partido a la prórroga. Fue muy duro olvidar la final , expresó hace unos días Godín sobre el trauma que provocó al equipo colchonero el partido.

Dos años después, Real Madrid y Atlético de Madrid repiten en la final del torneo europeo más importante, lo hacen con menos de la mitad de los jugadores citados para la final de Lisboa, con un tercio menos de goles anotados, pero con la confianza en los sistemas de juego que los llevaron a repetir en la final de Champions.

Renovación, continuidad, resistencia, efectividad y solidez son adjetivos que caben en merengues y colchoneros, virtudes que harán de la final de Milán un partido emotivo e intenso, resultado de los atributos de ambos equipos.

Zidane y la continuidad al proyecto de Ancelotti

Apenas llegó Zidane y Real Madrid perdió dos de los 26 juegos de la temporada. El francés, la última figura del futbol estético del club, puso paz en un equipo que con Rafael Benítez había quedado fuera de la Copa del Rey, muy lejos del líder de la Liga y sólo con el compromiso cumplido en Champions League de calificar a la segunda ronda.

Con la experiencia de pertenecer al equipo técnico de Carlo Ancelotti, Zinedine Zidane optó por regresar al sistema táctico 4-3-3, preferido por el italiano y que le dio la décima orejona, como también se le conoce al trofeo de la Champions.

La transformación tuvo efecto en el resto del ciclo. La defensa se mostró más sólida, recibió cuatro goles menos con un partido más jugado que cuando Benítez era el técnico (22 goles en 25 partidos).

El cambio tocó la zona más poderosa del equipo: el ataque. En Champions League, Real Madrid disminuyó en 27% su poder goleador. De los 37 goles que registraron en la campaña cuando ganaron su última orejona, ahora registraron 27 anotaciones para llegar a la final. Pasaron de 127 tiros a gol a 86 intentos y el tridente ofensivo (Benzema, Bale y Cristiano) continúa como el sostén del club, ya que anotaron 20 de los 27 goles del equipo en el competencia.

Incluso la ofensiva blanca es más efectiva que en el 2014, cuando anotaban gol cada 3.4 intentos; ahora marcan un tanto cada 3.1 intentos.

Simeone y la renovación ?de la plantilla

Apenas cinco de los 11 jugadores titulares de la final de Lisboa se mantienen con Atlético de Madrid. La gestión de Diego Simeone se caracteriza por la renovación de la plantilla y su adaptación al sistema del Cholo.

La ampliación de la plantilla ha permitido una mejor distribución de los minutos. Hoy el jugador con más minutos en la temporada es Jan Oblak, con 4,530; mientras que hace dos temporadas fue el también portero Thibaut Courtois, quien sumó 4,950 minutos de juego, hasta antes de la final en Lisboa.

Juanfrán, Gabi, Filipe Luis, Diego Godín, Koke y Thiago son los únicos sobrevivientes de la final del 2014, lo que significa que en dos años los colchoneros renovaron al menos dos terceras partes de su plantel.

La marca que distingue a Atlético de Madrid es la disciplina táctica; la intensidad de su juego provoca que la mitad de los jugadores con más metros recorridos en cancha en juegos de Champions sean rojiblancos.

En tanto, Gabi (11.2 kilómetros por juego), Griezmann (10.7) y Koke (12.6) son los tres jugadores con mayor sacrificio físico por juego.

La efectividad de Atlético de Madrid frente a la portería disminuyó en comparación con la final del 2014, cuando necesitaba 4.1 tiros para anotar un gol; ahora el índice llega a 4.5 disparos para anotar.

eduardo.hernandez@eleconomista.mx