Hace más de un mes que el grito de goya no despierta pasión en el Estadio Olímpico Universitario, la tarde del último juego de los Pumas en el torneo Clausura 2017 sirvió para una foto, la selfie, revisar el teléfono mientras el equipo terminaba su última participación del torneo, sin poder ganar en los últimos cinco partidos, sin gol y sin el liderazgo que los ha guiado desde hace 14 años.

Los jugadores están obligados a realizar el grito de guerra del equipo ante la tribuna del pebetero al finalizar los partidos, no había otra opción, aunque ese último grito tuviera menos pasión que el desempeño del equipo en la derrota 1-0 ante Puebla, y así terminar en el penúltimo sitio de la clasificación, sólo por encima del equipo que los venció al mediodía.

La única aspiración de los Pumas era otorgarle el título de goleo a Nicolás Castillo, su delantero que en el primer torneo marcó ocho goles.

Sin aspiraciones de Liguilla y con sus últimos líderes exiliados de la cancha: Alejandro Palacios y Darío Verón. Francisco Palencia, técnico de los Pumas, reconocería al finalizar el encuentro que su equipo no tiene capacidad de reacción.

Darío Verón está suspendido, unos días antes del partido expresó su deseo de seguir jugando, aunque su contrato con Pumas termina en el verano; mientras que Alejandro Palacios vio nuevamente el juego desde la banca y al finalizar el partido hizo un ritual de despedida ante la afición.

La nueva visión del equipo incluye la participación obligatoria de jóvenes en el plantel principal, pero la nueva filosofía provocó que Jesús Gallardo, quizás el futbolista más desequilibrante del equipo que incluso ya llego a selección nacional, jugara como lateral, defendiendo en lugar de atacar.

Por una desatención de Gallardo, llegó el gol de Francisco Torres, cuando un exuniversitario, Emilio Orrantia mando un centro que solo empujó su compañero.

Estos sinsabores son parte del proceso y los cambios, pero tenemos que superarlos , expresó Francisco Palencia.

La dolorosa transformación del equipo incluyó que Nicolás no pudiera ni siquiera estar cerca de un gol ante Puebla, no hubo necesidad de que Israel Villaseñor tuviera que lanzarse para atajar un disparo del delantero.

Todo el equipo auriazul se diluyó y con él, Darío Verón y Alejandro Palacios, al menos, no seguirían más en el equipo. La nueva etapa de Pumas ya no incluye a los líderes de antes, llega una etapa de cambios en los Universitarios.